Vigencia de los Centros Vascos en Venezuela,

su hacer y quehacer



INDICE




Vigencia de los Centros Vascos en Venezuela, su hacer y quehacer...... 2


1 Folklore.......................................................................................................... 6


1-a Presencia Vasca en el folklore venezolano............................................. 7


2 Coros Pizkunde, Txinpartak, Veneuska....................................................... 9


3 Revistas editadas en Venezuela.................................................................... 18


4 Radio Euzkadi. La Voz de la Resistencia Vasca........................................... 27


5 Grupo EGI Caracas. Realizaciones................................................................ 36


6 Euzko-Deia La Voz De Los Vascos En Venezuela....................................... 50


7 Los Hijos De Gernika. La Película................................................................. 52


8 El aporte economico al gobierno Vasco en el exilio................................... 53


9 La Cultura Vasca Conferencias (60) Centro Vasco de Caracas1961.......... 54


10 Ikastola del Centro Vasco de Caracas ….................................................... 56


11 Serie Internnacional Jai Alai Fronton Centro Vasco Caracas 06-1976..... 58


12 Euzko Gaztedi................................................................................................ 62


13 Distinciones Que Honran Al Centro Vasco De Caracas............................. 64


Vigencia de los Centros Vascos en Venezuela, su hacer y quehacer

El Presidente Aguirre nos recordaba a menudo que la legitimidad del Gobierno Vasco, ese "inmortal Gobierno Vasco" a que se refería Aldasoro una vez, descansaba sobre todo en ese (plebiscito diario que rinden los vascos que pueden expresarse en libertad. Y esta casa de los vascos en Caracas, como la de Puerto La Cruz, la de El Tigre, la de Cumaná o la de La Victoria, es una proyección cabal de esa vocación nacional. Porque ¿quién obliga a un vasco que llega a Venezuela a inscribirse en un Centro Vasco?


Aquí no se extienden pasaportes, ni se conceden permisos de importación, ni se regalan puestos públicos. Al contra­rio, quienes se adhieren al espíritu de esta casa se exponen a contratiempos. Entonces, ¿qué ofrecemos en ella que no tenga un club social cualquiera?


No es más barato, sino mucho más caro, pertenecer a este Centro Vasco sin bailes semanales, y sin concursos de belleza, y sin grandes recep­ciones de sociedad, que pertenecer a un club social que ofrece todo eso.


Aquí el socio se expone a más gastos que el de la cuota, porque hay muchas urgencias patrióticas que cubrir y muy pocos trozos de tierra libre donde soli­citar ayuda. ¿Qué tiene, pues, esta casa que pide mucho y da poco, para que tenga la vida sólida de socios que tiene, para tener la capacidad de entusiasmo y organización y trabajo que tiene, y, para qué no decirlo también, para tener el prestigio moral que tiene?


Lo que esta casa tiene, además de esos huesos de ce­mento, es un alma recia. Y por eso, por la reciedumbre de su sencillo espíritu de pueblo llano, sin poses, por el carác­ter espontáneo de la organización, y porque cumple funciones elementales de hondísimo contenido social y político, este Centro Vasco de Caracas es algo más que paredes y pisos de cemento.


El Centro Vasco de Caracas es esa casa y ese frontón que salen en las fotografías, pero también es la nostálgica canción de patria que uno¡ escucha cuando llega en noche de ensayo, y el golpe de la pelota contra el frontis las tardes de domingo, y la energía que la ezpatadantza todavía con­serva en el trópico, y la alegría de la romería de Aberrí Eguna.


Centro Vasco es también el golpe nervioso de teléfono que nos anuncia la muerte de un compatriota; y es él calofrío que nos sacude el alma cuando escuchamos el Réquiem del Pizktmde en un funeral; y es la compañía de pueblo que uno siente en los pasos lentos de una con­ducción; y es también Centro Vasco la capilla del Cemen­terio General del Sur, que reúne los restos de aquellos que nacieron en la misma tierra.


Centro Vasco es también, y por qué no, el baile social. y es la ruidosa velada de cine de los jóvenes; y es el ensayo de teatro, con más ambiciones que recursos; y es también la excursión de Eusko Gaztedi; y es el irrinfzi de Eusko Deia, la emisión radial de los domingos; y es el partido del Deportivo Vasco el sábado en la tarde; y es también la ikurriña en la solapa o en el parachoque o pegado al vidrio. para que alguien diga al pasar: "¿Qué bandera es esa?". y para que otro le conteste: "Esos son los vascos"; para que así nos reconozcan lo que somos.


Estas son algunas de las cosas pequeñas que no existi­rían si nos faltase el calor de una casa común.


Eso es el Centro Vasco, y aún más que eso; porque también es Centro Vasco la devoción de nuestra mujer por enseñar a los niños la lengua y las canciones de su pueblo; es también, cómo no, el chisme del pueblo, inconvenientes de pueblo pequeño; pero también es, cómo no, una casa donde los padres pueden soltar a sus niños desde los tres hasta los veinte años como si los juegos, o el baile, fuesen, y son, en la intimidad seria y respetable de su propia casa; ventajas de pueblo pequeño.


Centro Vasco es la conferencia del viernes en la ñocha y es también la colecta, la tómbola y la rifa, y es la cuota para Acción Cultural, o para la Resistencia, o para la difu­sión del euskera, o para la edición de un libro, o para la ayuda de un vasco necesitado; y también es Centro Vasco la clase de euskera que se ofrece para adultos, para jóvenes y para niños, en ese angustioso pasar del fuego nacional de la lengua de labios de un vasco a otro


Centro Vasco es la Asamblea General que se prolonga, a veces acaloradamente, hasta la madrugada; y son las reuniones de los partidos; y es la elección de directiva de Eusko Gaztedi, en la que nuestros jóvenes tienen oportu­nidad de ejercer la lección diaria de civismo y de respeto democrático y de servicio que reciben en esta casa; y Centro Vasco es el día del Euskera o el de Aberri Egana o el de Iñaki Deuna, nuestras celebraciones tradicionales; y es el acto conmemorativo del bombardeo de Gernika o el de la juramentación del Gobierno Vasco, nuestras efemé­rides nacionales.


Centro Vasco es la solemne comunión de cientos de vascos por Pascua de Resurrección, promesa de Patria Libre; es la confirmación de cientos de niños en la Cate­dral; es también Centro Vasco la caravana que baja a Maiquetía a recibir al Lendakarí Aguírre o al Lendakari Leizaola, y es Centro, Vasco la conferencia de cualquiera de ellos, o la de Irujo, o la de Landaburu, o la de Jesús de Galíndez, o la de Simón Harán, el hermano de la Euzkadi

continental, o la de venezolanos amigos como la de don Ramón Díaz Sánchez, o la de don José Antonio de Armas Chitty.


Y es Centro Vasco la sola presencia silenciosa, desaper­cibida, pero vibrante, de un enviado de la Resistencia.


Y Centro Vasco es la ofrenda floral de los vascos al Libertador en el Panteón Nacional, y es la edición labo­riosa de cada uno de los números del periódico "Eusko Gaztedi", es el silbido agudo del txistu en las noches de ensayo. Centro Vasco es también, cómo no, la cerveza o el café en la ruidosa tertulia del salón lleno de niños, y es el golpe seco de las fichas de dominó sobre la mesa ya en el salón casi vacío de la noche alta. Hasta alguna ínterjeción de vez en cuando es Centro Vasco. Y también es Centro Vasco la visita al vasco que está en la clínica, y la oferta de trabajo para el desempleado; y es Centro Vasco la llamada de teléfono recordando la conferencia o el ensayo. y es la exposición de pintura o la del libro.


Todo esto, y mucho más que no vemos y mucho más que no acertamos a expresar, es el alma del Centro Vasco de Caracas, ese algo que está por encima y por los lados y hasta en los cimientos de esta casa, de este frontón y este estacionamiento que salen en las fotografías y que ven los que miran al Centro Vasco sólo desde puertas afuera.


Yo quisiera rendir un homenaje de admiración, de res­peto y de agradecimiento personal a todos aquellos que desde los momentos iniciales, con el sacrificio de muchas impaciencias personales y muchas pequeñas renuncias, y con el ofrecimiento de muchos sacrificios pequeños y mu­chos esfuerzos grandes, y hasta a veces con ©1 tributo de años enteros de vida, dedicaron su lealtad y sus fuerzas a esta empresa de pueblo que ha sido capaz de dotar de un alma fuerte al accidente de cuatro paredes de cemento.


Porque el Centro es un gran edificio en una bonita finca, pero el mayor éxito del Centro es que a esas horas de la noche tropical o a cualquier hora del día congrega lo que ahora se llama "material humano" que es allá muy estimable. Es raro que en mis viajes no haya pasado por un sitio con el que no me haya sentido ligado. Las andadas atan a uno por motivos muy diversos que se hacen inolvi­dables: una perspectiva, un monumento, el rincón de una plaza, la animación o la quietud, el ambiente, etc.


El fenómeno se había repetido en Caracas, en El Tigre, en Puerto La Cruz, en La Victoria, en Ocumare. Es decir, que persistía cambiando el paisaje. Después he dado con la solución: son las gentes las que crean y sostienen mi afinidad con Venezuela y, para concretar más, puesto qne apenas he visto venezolanos, son nuestras gentes en Venezuela las que provocan y fomentan el sortilegio. Algo tiene también, sin dada, el país que, cuando menos, pone marco amable al desarrollo de ese sentimiento.


Algo- y mucho, tiene el Centro Vasco por lo que a Caracas se refiere. Cuando se llevan años de labor patriótica en el extranjero —en París la esfera de relaciones vascas es reducida y casi invariable y todo lo demás es bueno o malo, pero extraño—, estar en e! Centro Vasco de Caracas es llegar a un oasis vasco, es como no haber salido de casa, como borrar de repente cinco lustros de destierro. Es haber seguido viviendo, sin estar un día ausente, en caalqmer centro vasco de Euzkadi de aquella época, en aquellos locales de Juventud Vasca de Gasteiz —la que más he conocido— como si las personas, los acontecimientos, las aspiraciones de cada mo y de todos, los problemas, no hubieran cambiado. Con los mismos motivos de conversación y hasta de discrepancias.


Desfilan por mi memoria muchas cosas todavía sin desenfoque de lejanía, todavía con mucho detalle: reuniones movidas y simpáticas en ex­tremo con esa juventud compuesta de chicas y de chicos a quienes el dinamismo, la alegría desbordante, la plétora de vida, no distraen sino que excitan el afán patriótico.


Y las otras reuniones, las de los partidos, las de las emakumes, los solidarios, las de los que tienen el legítimo orgullo de la ortodoxia, las de los que fomentan el no menos honroso prurito de la innovación, los prudentes y los audaces, los impetuosos y los reflexivos, los arlotes y los precavidos, todos patriotas, todos con sentido de responsabilidad, todos con "errimiña" y todos componiendo algo así como una micro-nación, con todas las ventajas y todos los inconvenientes de una nación de buen tamaño.


Es que en el Centro Vasco de Caracas se vive vida nacional, la vida de todo un pueblo. Es, salvando las proporciones, una prefiguración de Euzkadi, .de ahora y de antes y a todos sus socios, porque al cabo de veinte años y a siete mil kilómetros de la patria han levantado y mantienen esa obra con ese espíritu.


Ahora repito aquí que a un pueblo que hace eso —y no sólo se hace en Venezuela— nadie puede impedirle ya resucitar. Estos hechos y esa moraleja son magnéfico remedio para combatir desalientos. Los fundadores del Centro y los que los han secundado, tal vez no se den cuenta de esa obra patriótica que han realizado. Aquí les queda, por lo que valga, el testimonio de un hombre que la ha visto, que ha vivido dentro de ella y que, entre títulos y honores en más de treinta años de vida política, tiene en muy alta estima haber merecido ser nombrado socio honorario de ese Centro. Nombramiento que —ahí lo dije también— crea obli­gaciones que hoy empiezo a cumplir con estas líneas.


Ha anochecido en este día muy frío de invierno en París. No ha sido floja la jornada en esta Delegación sede del Gobierno de Euzkadi. Los ternas son cada día más varios y los años no hacen ceder sino aumentar trabajos y preocupaciones. Anocheció con más lentitud, pero con muchísimo más frío que en Venezuela, apunta el cansancio; fuera, la atención está atormentada por la impaciencia: se espera que esta noche el gobierno argelino acepte las bases de suspensión de hostilidades. Otro pueblo que renace.


El nuestro sigue siendo esclavo. ¿Cuál es la razón? ¿Dónde está la dificultad? Motivo de reflexión diario, insistentemente repetido desde hace mucho tiempo. No se puede, no se debe desertar del tema. Es la vida o la muerte vasca. ¿Qué podría yo dar por volver esta noche con mis meditaciones 3 la terraza donde arranca la escalera principal del Centro Vasco de Caracas y, mirando al Avila por encima de las luces de la ciudad, preguntar a lo Alto cuándo va a cesar esta cruel paradoja?


Mientras eso llega, el Centro Vasco de Caracas es un pedazo de patria construido a siete mil kilómetros y que dura y progresa desde hace veinte años. Es una página gloriosa de la historia vasca.


1 Folklore


Tras el camino de la música, el folklore siempre ha mantenido un lugar preponderante y desde la llegada de los primeros exiliados, con los escasos niños con que contaba la incipiente colonia, se realizó una representación en el enton­ces Estadio de San Agustín, guiados por la pericia de Joseba Badiola, que venía de ofrecer su joven experiencia por los caminos de Inglaterra, entre los grupos de niños vascos exiliados que habían arribado a ese país. Además de Joseba, los txistularis Isasti y los hermanos Oñatibia, más el señor Atxurra, pionero de los txistularis en Venezuela, se hizo sen­tir desde entonces en cuanto festejo se organizó. Aquella re­presentación de los vascos ocupó la atención de varios dia­rios caraqueños y a partir de entonces nunca los dantzaris de Caracas han bajado la guardia: de grupo a grupo, de fecha a fecha, de edad a edad y recientemente nos han sorprendido en el día del Dantzari Eguna. con un simpático despliegue de niños, jóvenes, menos jóvenes, perdón, «jóvenes aún», que pusieron a funcionar sus energías, echándole esfuerzo y cari­ño, afincados en esa gran voluntad por mantener la vigencia de nuestras manifestaciones folklóricas.


Estos grupo de dantzaris, txistularis, acordeonistas y di-rectores-profesores de los diversos grupos merecen un capítu­lo aparte por su especial dedicación que, entre otras cosas y fuera de sus exhibiciones en Eusko-Etxea y otros puntos de la geografía caraqueña nos proporcionan la alegría de contemplar nuestra representación «nacional» con su auténtico nombre e ikurriña durante largos años, asistiendo al Festival de Danzas Folklóricas Internacionales que anualmente se celebra en Cara­cas, donde acuden diferentes colonias de países extranjeros. En estas lides el Aldaska ha obtenido el ler. Premio el año 1984, y como es la costumbre les tocó organizar el próximo festival el año 1985 en los locales del Centro Vasco, el cual resultó un éxito de público, en este año el premio correspondió a la colónia croata y los dos años seguidos, 1988 y 1989, Aldaska obtu­vo el 2° Premio, presentando el grupo más joven del Festival.


1-a Presencia Vasca en el folklore venezolano


Casi un siglo, de 1728 a 1785, de la compañía guipuzcoana, así como las misiones de sacerdotes o la presencia de gente oriunda del país vasco an­teriores o ulteriores a ésta, influenciaron profundamente a nuestro país, no sólo en aspectos exteriores sino en su propia psicología colectiva, en su alma, en sus costumbres. Esa influencia o presencia en el campo del folklore venezolano se advierte en algunas manifestaciones particularmente seme­jantes a otras que existen en el País Vasco.


Vamos a enumerar algunas de ellas, sin ahondar en las fuen­tes ni en las simbiosis a que pudieron dar lugar y sin preten­der limitar a esta enumeración superficial las supervivencias vascas en nuestra cultura popular tradicional.


Resulta imposible no relacionar nuestra tradicional y ya un tanto extinta burriquita carnavalesca con el zamalzain u hom­bre caballo de los cortejos souletinos evocadores de episodios guerreros. Remitimos a nuestros lectores para mayor informa­ción sobre el origen, el carácter y las variedades de esas mas­caradas souletinas, a la obra Los Vascos de Julio Caro Baro-jaa' donde se puede leer lo siguiente: "Los cortejos, en el Bajo Soule, son mucho más numerosos que en el Alto Soule: siempre se hallan divididos en dos fracciones. La primera la forma la llamada mascarada roja compuesta hoy de una serie de personajes fijos, que son, de todas maneras, menos que los que la componían a mediados del siglo pasado; va a la cabeza el Txerrero, armado con un palo del que cuelga una gran mata de crines de caballo. Detrás iban los corderos y el oso hoy desaparecidos, quedando así en segundo lugar el gato (Gathia, Gathusain), al que se distingue por la especie de tijera de madera con que importuna a los espectadores. Vienen después y en este orden la cantinera (un muchacho vestido femenilmente); Zamalzain, es decir, el caballo o el hombre montado a caballo, representado de modo muy esquemático y que parece ser el personaje más importante de todos. . ."


La Burriqwita venezolana tiene muchos aspectos en común con el Zamalzain, no sólo por el hecho en sí de que se trata en ambos casos de la imitación de un hombre montado sobre un solípedo, sino por el espíritu mismo de los movimientos y la representación del animal jineteado. Pero si en el País Vasco se trata de un caballo, en Venezuela éste se convierte en humilde asno, compañero habitual del hombre del pueblo. 22 Cabe apuntar que 3a fecha en que aparece esta máscara es más

o menos la misma en el País Vasco y en Venezuela, es decir, la Pascua de Navidad y el Carnaval.


Del cortejo souletmo en sí no pasaron a nuestro folklore otros personajes, y correspondería a un estudioso en esta materia precisar si la presencia de la bwrriquita se debe efectivamen­te a los vascos o si se trata de otra procedencia, o si estamos ante un fenómeno de analogía, tan frecuente en la cultura popular tradicional.


Existió en Venezuela un juego de bastones llamado Paloteo ya desaparecido, del cual se tiene una versión gracias a Rosa Cesteri quien escribió algo al respecto. En La Parroquia, Estado Mérida, el 2 de febrero, día de la Virgen de la Cande­laria, se celebra una ceremonia bailada y cantada por los lla­mados (lanceros de la Candelaria1'*' en que éstos, al efectuar determinadas figuras, entrechocan los palos o garrotes que llevan. Hay otras partes en las que esos garrotes desempeñan un papel importante. Finalmente el Tamunangue del Estado Lara, compuesto por siete sones y cuya ejecución se lleva a cabo el día de San Antonio, según las tradiciones, 13 de junio, se inicia con una suerte de duelo a garrotazos entre dos parti­cipantes. Aquí no se trata de chocar los palos sino de darse palos a manera de sablazos, con las consiguientes paradas y esguinces.


¿Cabe relacionar estos paloteos o la Batalla, tamunanguera con la Makil-dantza vasca? No lo sabemos a ciencia cierta, tanto más cuando esos paloteos se desprenden de los antiguos bailes peninsulares llamados de Moros y Cristianos. A lo mejor la propia Makil-dantza se inscribió, originalmente, en esas mani­festaciones con las que los iberos celebraban el recuerdo de sus guerras y triunfo sobre los moros. Pero lo que sí no se puede negar es que en el juego de bastones vascos predomina un pa­loteo como sucede en las manifestaciones similares venezolanas. Nada se parece tanto al Toro del Fuego del País Vasco como el Toro ¿Candela que Luis Felipe Ramón y Rivera e Isabel Aretz, directores de nuestro Instituto de Folklore, estudiaron en el pueblo de Pregonero (Estado Táchíra), durante la Na­vidad. No obstante las diferencias en la confección misma del objeto y en las materias incandescentes que, en el País Vasco son fuegos artificiales y en Pregonero, simples estopas mojadas en kerosén, se trata de una misma representación. Cabe aquí, antes de concluir, formular las preguntas que ya nos hicimos: ¿analogías?, ¿herencia ?, ¿influencia vasca?


Isabel Aretz en el libro Panorama del Floklore Venezolano^' apunta que ia raíz de muchas costumbres nuestras deben bus­carse en "las Misiones, donde los religiosos suplantaron con bailes europeos o españoles algunos bailes indígenas que ha­cían ejecutar en honor de los Santos Patronos". Y añade: "En 1947, durante un viaje de estudio que realizamos a Falcón, un párroco nos ofreció unos viejos cuadernillos manuscritos que muestran cómo circularon en Venezuela músicas y des­cripciones de danzas como las de los Espatadantzaris, el Baile de las Cintas y el Baile Zortztko "para bailar solo", entre otros".


En este caso sí podernos asegurar que se trata de manifestacio­nes pertenecientes al folklore vasco, puesto que hasta los nom­bres figuran en el idioma correspondiente. La Danza de las Espadas puede constituir otro factor de influencia en la Ba­talla de El Tamifrtangue, aunque en verdad, no se conoce en Venezuela nada que se le parezca. El Baile Zortziko debe ser el zorzico desprendido del amresku de cuyos cuatro movi­mientos, en verdad, no se advierte presencia alguna en las danzas venezolanas. En cambio el Baile de las Cintas, llamado inexplicablemente Sebucán en muchas partes de Venezuela, constituye una tradición arraigada y aún vigente. Pero se trata de una manifestación universal, y sería temerario asegurar que fueron los vascos quienes implantaron el Sebucán o tejido del palo de cintas, en nuestro país.


En cambio la existencia del Baile de la Botella que figura en la clasificación de las danzas por su forma, del cuadro elabo­rado por Isabel Aretz14' nos mueve a pensar inevitablemente en la gobelet-dantza, tanto más cuando leemos la descripción que hiciera de ella Miguel Cardona: "El cantador baila ape­nas levantando los pies y con los brazos pendientes evolucio­na de derecha a izquierda. Después cruzando y saltando sobre la botella:


"A San Benito

Porque tiene el Poder

Del Dios Verdadero

Levanto la botella

Y le doy de tomar.

Tenga mucho cuidado

No la vaya a quebrar".0"


En efecto, eso de cruzar sobre la borella y de saltar por enci­ma sin romperla se parece a las acrobacias de los bailadores vascos sobre el vaso lleno de vino. Tan solo que los vascos llegan a pararse sobre el vaso mientras que en la danza vene­zolana, ya extinguida probablemente, se trata de una botella. Conviene señalar que cuando Cardona recoge la información mencionada sobre la Danza de la Botella, ya ésta ha casi 24 desaparecido.


En otros aspectos existen vagas similitudes entre el Culto de María Lionza y el de Mari de la mitología vasca, como sería el hecho de que María Lionza recorre los bosques montada en una danta y seguida por su corte de don Juanes y luchos orros personajes, mientras que Mari aparece sentada sobre un carro que cruza el aire tirado por cuatro caballos o bien mon­tada sobre un carnero, pues en cierto modo es una divinidad de aquelarre, simbiosis entre la tierra y el macho cabrío, el fuego y el averno. Muría Lionza mora en el fondo de las aguas y Mari en las entrañas de la tierra. Pero ambas tienen habita­ciones ricamente adornadas en las que abundan las piedras preciosas y suelen pasar parte de su tiempo arreglando sus cabellos. Mari tiene también su corte de genios, pero, en su caso, predominan los atributos y las personificaciones demo­níacas. Puede ser que algunos rasgos del culto de Mari, traído por campesinos vascos, hayan afluido al Culto de María Lionza.


Del mismo modo cuando se leen las descripciones de las im­provisaciones de bertsolariak o versolañs, celebradas con mo­tivo de festividades patronales, se piensa en los velorios bar-loventeños con sus decimistas que argumentan y se enredan en porfías interminables, en medio de la aprobación o desa­probación de un público atento y conocedor. Lo aquí expuesto no pasa de ser un apunte referente a un terna de indudable importancia, pues aún no se ha estudiado, desde un punto de vista cultural, el aporte del pueblo vasco al pueblo venezolano.


Esta falla resulta inaceptable, tanto más cuando se conoce la transformación que sufrió Venezuela, después de 3a llegada de la Compañía Guipuzcoana, cuya in­fluencia no sólo fue económica sino social. Las naves guipuz-coanas traían junto con productos de mercadeo europeo y mercancías de toda clase, semillas de nuevas plantas, ideas, ilustración, folklore, y gente sana y robusta que supo sem­brarse en este país, hasta nuestros días.


2 Coros Pizkunde, Txinpartak, Veneuska


Como ya lo comenta­mos anteriormente, el Pizkunde comenzó a funcionar de Tru­co a Balconcito, bajo la dirección del Maestro Antón Gárate


Y su presentación «fuera de casa» se realizó en el Teatro Mu­nicipal, invitado por la Asociación de Conciertos bajo la Pre­sidencia del Maestro Plaza, logrando tal éxito, que a partir de ese momento el público caraqueño comenzó a captar la cali­dad musical del pueblo vasco, y su canto se fue haciendo sen­tir en diferentes actos y teatros que para aquellas fechas, ape­nas destacaba el Orfeón Lamas, dirigido por el insigne Maes­tro Vicente Emilio Sojo, el cual estaba compuesto por intér­pretes de primera calidad.


Aquel «Pizkunde», no tuvo empacho en acudir al Algodonal (Sanatorio Antituberculoso) motivados por su es­píritu solidario, a ofrecer su música a los enfermos o a los presos de la Cárcel Modelo, etc. Logró también, en su se­gunda etapa, un gran triunfo a partir de la interpretación de la Novena Sinfonía de Beethoven, bajo la batuta del Maestro Galarza, que por primera vez se escuchaba en la capital, de viva voz o cuando entonó el Aleluya de Haendel, dirigido entonces por Paulin Urresti, en un montaje teatral que se rea­lizó en el Nuevo Circo, sobre la Pasión de Cristo.


Entre las notables interpretaciones del Pizkunde, anota­mos la colaboración que el gran maestro Antonio Estévez so­licitó a fin de estrenar su Cantata Criolla y recibimos el honor de comenzar los ensayos bajo su dirección en esta misma casa cuya fecba aniversario estamos celebrando. El Pizkunde, en este caso fue acompañado por el Orfeón Universitario y algu­nas individualidades.


El estreno de la Cantata Criolla consti­tuyó un hito en La Historia Musical de Venezuela. Existe una anécdota muy simpática, que sucedió cuando ya Caracas con­taba con una considerable proliferación de coros (algunos de colonias extranjeras) y se realizó un concurso, cuya base era el Himno Nacional. El «Pizkunde» obtuvo el 2° Premio, a pesar del gran enfrentamiento del Maestro Estévez con el resto del Jurado, ya que desde su punto de vista el ler. Premio lo merecía el «Pizkunde». ¡Lindos recuerdos!


Era la época en que la mística se filtraba por todos los rincones del alma vasca y además de algunos otxotes y hasta cuartetos que fueron surgiendo, tanto femeninos, como mas­culinos, un grupo de entusiastas muchachas, bajo la direc­ción de Sorne Uzkanga, formamos un coro femenino deno­minado «Txinpartak» cuyo estreno se realizó en el memora­ble programa que anualmente difundían las emisoras de tele­visión a beneficio de la Sociedad Anticancerosa. También se llegó a cantar en la Biblioteca Nacional, etc. etc.


Aun no se acaba la historia de los coros vascos en Vene­zuela y esperamos que así sea; el último que surgió fue el «Veneuska» que siguió cosechando triunfos, entonces bajo la batuta de Koldo Garmendía, músico y pintor que venía prodi­gando su hermosa voz por los diferentes templos de la capi­tal, en compañía de la infaltable presencia de Jontxu Bilbao. Este coro «Veneuska», luego de actuaciones, en teatros, tele­visión, etc. se hizo acreedor a un artículo en la revista litera­ria Imagen, con el título «Tres vascos...un coro» en aquel entonces bajo la Dirección del ilustre intelectual, y poeta ve­nezolano Pedro Francisco Lizardo. Dicha Revista aun se man­tiene en el mercado editorial.


No nos resignamos a cerrar el capítulo de los coros vas­cos en Venezuela, sin lanzar una semilla de esperanza, que ya soñamos en su germinar, conscientes de que existe un campo fecundo, tanto de jóvenes, adultos y... «niños», como ha ve­nido sucediendo en diferentes épocas de esta pequeña que ya se va haciendo larga historia y horadando en ella nos acerca­mos a los recuerdos hasta presenciar el inicio de aquellos «Coritos de Gabon» imbuidos de la mística que en sus co­mienzos significaba recoger fondos para nuestros hermanos que en Euskadi sufrían la dictadura franquista y que al paso del tiempo se fueron diversificando, tanto los aportes como la apreciable y variada cantidad de rostros juveniles que herma­naban su alegría al compás de las notas del Olentzero y del Tum...Tum...¿quién es?... GENTE DE PAZ



Desde Cara­cas la comunidad vasca hace y ha hecho patria. Las ayudas a los distin­tos partidos y organizaciones sindicales del país han llegado puntual­mente, a lo largo de todos los años, desde los primeros y más difíciles momentos.


Cada año, una cena especial se convoca en Euzko Etxea con el exclusivo propósito de reunir fondos con destino al Gobierno en el Exilio. En esta oportunidad, a finales de enero de 1979, los invitados llegados de la patria originaria para «calentar» el ambiente eran Arzalluz y Garaikoetxea. El año anterior, el presidente del EBB estuvo acompañado por Juan de Ajuriaguerra.


Los donativos directos, efectuados a los postres, rozaron la canti­dad de dos millones de pesetas. No pasaban de doscientos los comen­sales y había abundantes matrimonios. Dejamos al lector que establez­ca la proporción «per cápita» de las donaciones.


Y no todo ha sido dinero. Iñaki Zubizarreta nos contaba la gene sis de Radio Euzkadi Libre, «Euzko Deia»:


«Salió un día un anuncio en el periódico, vendiendo una radie una estación, por ocho o diez mil bolívares; un monstruo que ocups ba cuatro metros. Hubo que coger un terreno de varias hectárea; hacer una antena que tenía más de cuatrocientos metros de períme tro, de forma romboidal; también se construyó una casa, luego otr y ya, por fin, se puso a andar.


El día que salió al aire parecía un milagro, tan de refilón respec to a todo. Para que llegara, con un sólo kilowatio de potencia, la cues tión técnica parecía un compendio de «basket ball»: las ondas llegaba a puro rebote: tenían que dar en el mar en tal punto, en la estratosfe ra en tal otro, y desde allí, por fin, a Bilbao o a Donosti.


Yo la he oído en Carolina del Norte, en Idaho, en Nueva York en Londres, en Donosti, en Madrid, en Bilbao».


Era un emisor de onda corta, de escasa potencia, y muy viejc El ingeniero de comunicaciones que obró el milagro es José Joaquíi Azurza, hoy residente en la Avenida de Sancho el Sabio, de San Seba= tián. Al principio, en plena clandestinidad, los promotores del proyect-pensaron que aquello podía durar una semana. Además, se metieroi en el «dial» en el límite justo de las frecuencias utilizadas por 1 aviación. Todos los aviones empezaron a protestar y hubo que modifi car levemente la ubicación...


La «cuarta rueda de la resistencia», decía Iñaki Anasagasti qu-se llamó a este poderoso instrumento de propaganda.


Félix Berriozábal, «Elorrio», nacido en este pueblo de Vizcay: es conocido entre otras cosas por la agresión de un maleante caraque ño, que un mal día le apuñaló, rompiéndole cuatro costillas, el páncrea y un pulmón. Félix había emigrado después de actividades de resis tencia en el interior de Euskalerría, y en los años difíciles: distribuí ción de propaganda, «pintadas»...


Ahora, en el barrio de la Candelaria, tiene su casa y su oficina. representación de una empresa de maquinaria de Beasain. Allí convi­vió, solteros ambos, con Joaquín Inza, fundador de Eusko Gaztedi en la capital venezolana. Aquél es el refugio del último que llega y tam bien sede de numerosas reuniones de la junta extraterritorial del PNV


Allí hay un «télex» que facilitó al periodista su transmisión diaria al periódico, durante la estancia de los burukides.


Pues bien, «Elorrio» también recordaba aspectos de la creación de Radio Euzkadi: «todos los domingos íbamos a hacer carretera. Allí se jodieron todos, ingenieros, arquitectos... todos. Teníamos que hacer la carretera nosotros mismos, porque si no, todo estaba descubierto. Aquello era selva, pero selva-selva, con cantidad de culebras. Por allá han pasado después todos, menos José Antonio de Aguirre, porque ya había muerto: Leizaola, Rezóla, Irujo, Juanito, Isasi, Garaikoetxea, Olábarri...».


Radio Euzkadi emitió tres programas diarios, desde 1965 hasta 1977, ininterrumpidamente. Una de las fechas clave era «Aberri Eguna». En esa ocasión, después del acto principal de la fiesta, había que subir a toda velocidad, por aquellas careteritas, para emitir las grabaciones. No se mató nadie por milagro.


Junto al emisor se quedaba Achurra, viviendo allí permanente­mente, con dos excepciones: Nochebuena y Gabon Zar. En esas dos grandes festividades le sustituía Félix Berriozábal, para que el otro cenase con sus amigos de Galdácano.

Se quedaba en esas ocasiones al raso, fuera de la caseta, envuelto en una manta,-para que no pudieran pillarse de sorpresa. Le rodeaban tres perros guardianes, y dejaba siempre al alcance de la mano un arma, «para poder cambiar plomo» en caso de un asalto a tiros.


«Cuando el terremoto de Caracas, fui el primero en subir. Tenía un «Wolsky», y allá me fui, apartando las piedras que-habían caído a la carretera. La antena se había movido un poco, pero la caseta de la estación estaba en pie».


José Abasólo era uno de los que participaban diariamente en la elaboración de «Euzko Deia». Desde primera hora de la madrugada, con unos auriculares, se dedicaba a escuchar la BBC de Londres, Radio París...


Con las noticias más frescas que lograba en los noticiarios euro­peos menos «censurados», y las del propio Estado Español, elabora­ba sus informativos. Así, día tras día. Contaba que la madrugada siguiente al cierre de la emisora se levantó automáticamente a eso de las seis, tomó los auriculares, sintonizó la BBC y se puso a anotar


las noticias. Tuvo que despertarse su mujer y advertirle que ya nc hacía falta, que se había acabado aquel trabajo.


Iñaki Anasagasti y Jon Mikel Olabarrieta, junto con Guillermc Ramos, el locutor, eran de los más jóvenes participantes en la aventura El segundo de ellos, un día que nos llevaba en su automóvil nos dije al pasar ante un edificio: «Mira, aquí teníamos los estudios. Enton­ces había, de los cincuenta apartamentos, cuarenta y siete ocupados por «masajistas» y dos por «maricos». Cuando veníamos a grabar, nos miraban con una cara de complicidad...».


El verdadero motor, el más activo en todo éste y los demás esfuer­zos de propaganda, fue Alberto Elósegui, según Zubizarreta, que expli­ca: «En muchos casos, nada de lo que hacíamos podíamos decirlo, íba­mos a pedir dinero y entonces pensaban: esos zánganos, ¿para qué querrán el real?, ¿cuál es la actividad que desarrollan? Tenías que hablar tanto, que pensabas sí no merecía la pena poner de tu bolsilloi lo que te iban -a dar, antes que gastar tanta saliva para conseguirlo-Pero era parte del ejercicio; aunque fuese más cómodo a veces decir «lo pongo yo», había que mantener a la gente en posición de cola­borar».


Cuesta trabajo creer que las autoridades venezolanas ignoraron realmente la existencia de aquella emisora. Algunas veces, la guardia nacional pasó por las cercanías. Pero no la «vio».


El caso es que allí estuvo, y que la pudo oír todo el que quiso. En Donosti bastaba con un receptor corriente y un mínimo de antena: un cable sacado por la ventana.


Un «enteradillo», que llegó por Venezuela desde Euzkadi, puso en el brete al grupo de la radio, cuando afirmó:


Ya sé que Euzko Deia está en Francia...

¿Estás seguro?

Absolutamente seguro. Lo sé de muy buena tinta». Y los hom­bres que la hacían


a diario tenían que tragarse el reflejo inmediato de reivindicar la obra propia.

Cuando alguno —-de los que estaban «en el ajo»— quería comen­tar a sus compañeros que se dirigía al emisor, utilizaba la clave: «Me voy pa Macuto». (Macuto es una playa cercana a Caracas)


Venezuela fue también refugio de escritores sobre temas vascos: los Amézaga, Acarregui, Bilbao, Bengoa, los ya regresados Ugalde y Pelay, Jesús Basáñez y el mismo capitán Burgaña.


Basáñez vino a Caracas el año 54, por asunto más bien de índole económica. Es el suegro de Joseba Bilbao, el cirujano. Y ha publicado seis obras: «Arlotadas», «Lejona, anteiglesia vizcaína», «El Proceso de Martín Sertucha», «El humorismo vasco», «Pruebe usted esta pildo­ra» y «¿Qué dicen de los vascos?».


La mitad son de corte humorístico, y la otra mitad, de divulga­ción histórica. La monografía sobre Lejona fue regalada a cada fami­lia de la villa que lo solicitó, con el patrocinio de los lejoneses exilia­dos en Venezuela, que casi alcanzan la docena.

«¿Qué dicen de los vascos?» es una compilación de testimonios de vascólogos antiguos, generalmente europeos (alemanes, franceses, italianos, belgas, suecos, noruegos, algún ruso...) y también norteame­ricanos; dos tomos de opiniones ajenas sobre las peculiaridades, bien diferenciadas, de los éuskaros de otros tiempos.


Pero quizás el tema más atrayente y vivo en la actualidad sea el de su obra teatral «El Proceso de Martín Sertucha», que ahora está en trance de reedición:


«Hice una obra de teatro porque los procesos, los juicios, creo que es en el teatro donde tienen mejor cabida, con la intervención del defensor, la intervención del fiscal, etc. Este Sertucha fue un señor que marchó a Valladolid en el siglo XVII, poco antes de que Cervan­tes publicara el primer tomo del Quijote. Fue a vivir a la villa de Portillo, parece que montó una tiendecita, y lo empadronaron como pechero. Pero, claro, como la ley que teníamos nosotros en Vizcaya decía que éramos todos iguales, y libres; o sea que no había peche­ros, ni aristócratas, entonces Sertucha alegó su condición de vizcaíno. Le obligaban a pagar poco, dieciséis maravedíes, pero no era eso, él defendía el principio; el fuero y no el huevo. Y litigó durante tres años en la Corte de Valladolid, hasta que consiguió que le exoneraran del impuesto.


Entendí que era un mensaje para la juventud, y por eso lo edité, más que nada con vistas al Centro Vasco, porque allá en la Península no se podía publicar entonces».


Basáñez es asiduo participante en las dos etapas de la revista «Euzkadi» de Venezuela. Empezó a los dieciséis años, en la revista «Amayur», que se editaba en Pamplona, en el año treinta y uno. Aquel primer artículo suyo apareció después en «Euzkadi» de Bilbao, con un curioso pie: «tomado de la revista Acción Vasca, de Buenos Aires». Antes que él mismo, su primera creación literaria fue y vino por enci­ma del Atlántico.


Años después ganaría un concurso de cuentos de la editorial «Rumbos» de Madrid, y el relato, escenificado en la S.E.R., sería emitido por Radio Bilbao.


Ahora acaba de terminar una monografía, estudio comparativo de Unamuno y Baroja, y de sus opiniones sobre lo vasco, a través de las obras respectivas.


El inagotable Capitán Burgaña no ha lanzado sólo la tesis del descubrimiento venezolano por «txalupas» vizcaínas. Es un investi­gador constante, con resultados sorprendentes, basados en sus cono cimientos náuticos y en sus lecturas detenidas de textos antiguos, entre los cuales la Biblia ocupa lugar preferente.


Ya al primer año de estancia en la República, el Ministerio de Agricultura y Pesca le publicó un trabajo titulado «Contribución al estudio de la Oceanografía en los mares de Venezuela, en sus relacio­nes con la pesca».


En la revista de la «Fundación La Salle», Fernando Cervigón afirma que fue «el primero en aportar trabajos oceanógraficos a Vene­zuela, seguido por otros estudiosos».


El Congreso de Estudios Vascos, celebrado en Biarritz, contó con una ponencia de Burgaña, en donde reivindicaba la memoria de Juan de la Cosa, el marino y cosmógrafo vizcaíno, maltratado por Colón, y por Bartolomé de las Casas, que le llamó traidor, entre otras cosas. El investigador motrikoarra afirma que la culpa de la varada y la pérdida de la Santa María fue del Almirante en persona, que Juan de la Cosa obró sensatamente aquella noche y, además, poco interés podía tener en que se perdiese una embarcación de la que era pro­pietario.


La «Editorial Sucre», de Caracas, le editó a este investigador el año pasado un libro titulado «El Vasco, pueblo singular», en donde aparecen conclusiones y tesis no menos revolucionarias. Afirma Bur-gaña que las diferencias de criterio entre vizcaínos y guipuzcoanos, por una parte, y alaveses y navarros, por otra, vendría dada por los remotísimos orígenes de unos y otros, procedentes de distintas ramas del tronco común étnico, el arameo. Asegura, tras la lectura detallada de los textos bíblicos, que el Paraíso estuvo en Canarias. Y se refiere también a «Las tierras de Atlandi», a «Los Vascos en Poniente», «Los Vascos con Colón» y «Los Vascos en la Vuelta al Mundo».


Un curioso, amplio y diversificado ensayo que tal vez se edite próximamente en Euzkadi.


De todos modos, el libro más popularizado en el mundo, de entre los lanzados por los venezolanos de Euzkadi como arma defensiva contra el franquismo, fue «Los hijos de Guernica», de Steer. Lo tradu­jo el periodista Alberto Elósegui. Y aquel grupo de jóvenes entusiastas consiguió la jugada maestra de venderlo la edición íntegra, a un Minis­terio del Gobierno de Venezuela y después recuperarla, casi completa, como regalo del propio Ministro.


Más ligero y fácil de distribuir era «Gudari», hecho en Caracas durante años y años, en una tipografía que aún existe, enfrente del restaurante «La Cita» y a una «cuadra» de la oficina de «Elorrio». Fue el primer boletín de la resistencia vasca de la postguerra, y pudo publicarse con absoluta regularidad, mediante un esfuerzo titánico de aquella comunidad prácticamente arruinada en lo económico. Se impri­mía en papel biblia, y en un formato pequeño, para que se pudiera llevar fácilmente en un bolsillo, y el encargado de contrabandearlo tuviera que soportar menos peso.


Y con «Gudari», la primera etapa del «Euzkadi» venezolano, y la revista de los jóvenes de Euzko Gaztedi...


Primero se enviaba de contrabando a Francia, y de Francia a Euzkadi, también de contrabando. Todo eso, sin que se enterasen más que unas pocas, poquísimas personas. ¡Había tantas cosas que hacer!».


Incluso una película de largometraje, que no es ninguna tonte­ría. En primer lugar, por el costo. Se necesitan bastantes miles de bolívares más que para pagar el emisor radiofónico. Luego, el traba­jo de creación e investigación, la recogida de materiales informativos desperdigados, la elaboración del guión, la redacción de los comenta­rios «en off», la música, compuesta especialmente para la banda sono­ra, la sonorización, el montaje...


El guión se hizo por el equipo de los Inza, Elósegui, etc. El montaje se encomendó a un técnico. La composición musical corrió a cargo de Iñaki Irureta, ex-miembro del conjunto musical «Los Con­trapuntos», de Azcoitia, que en este enero de 1979 amenizó con un órgano electrónico el baile siguiente a la tamborrada.


Y el intérprete de las partituras fue el guitarrista Federico Reina. (Hablando de música, el concertista internacional de piano Jesús Gallastegui, otro miembro de esta comunidad vasca, ha colaborado siempre con las actividades de Euzko Etxea).


Zubizarreta, el miembro de aquel equipo de resistentes, que presidió el Centro Vasco y ahora pasa la vida en el aire, entre Cara­cas y Donostia, seguía con sus revelaciones:


«Yo estoy seguro de que fue la actividad desarrollada en Vene­zuela la que salvó la vida de Aguirrezábal, el primer condenado a muerte de las gentes de ETA. Por un lado, estábamos consiguiendo que todo el mundo actuara, y por todo el mundo entiende el Presi­dente de la República, el Ministro de Asuntos Exteriores, los demás ministros, el Nuncio de Su Santidad... y, por otro lado, estábamos manifestándonos.


Esto era en el año 69. Aguirrezábal había tenido un tío sacerdote en el grupo de curas del Tuy, que tanto bien hicieron aquí, incluida la fundación de una cooperativa por Hormaechea, hoy director de la Escuela Profesional de Mondragón.


También se publicó toda una colección de sellos de Euzkadi, que se utilizaron, y llegaban allá en la época de Franco desde todas partes del mundo, sellos con el nombre de Euzkadi y con la Ikurriña, que eran entregados en el interior del País.


Y el gran motor de ese equipo era Alberto Elósegui, junto con Jokin Intza, que está ahora en Donosti.


Incluso se cultivó la cuestión internacional. Yo estaba enseñando en Carolina del Norte cuando el Proceso de Burgos. El diputado corres­pondiente a mi municipio era un griego, Galliataniakis, Yo le llamé al griego para que, como mi representante, protestara ante el Congreso. Y lo hizo, además.


Sin que nadie me diera órdenes, organizamos una gira, con Peri­co Beitia, que hoy también está en Donosti, Javier Unzummzaga, aho­ra director del Departamento de Urbanismo en el Consejo General Vasco para Guipúzcoa, y que estaba estudiando en Carolina del Norte. Nos fuimos los tres a Boysse, en Idaho, donde los inmigrantes habían roto las relaciones políticas con el mundo vasco hacía más de veinti­cinco años.


Pero seguía siendo una colectividad vasca. En el archivo de cada uno de los Estados, y en el archivo del Congreso de los Estados Uni­dos están recogidas todas las expresiones que tuvieron aquellas asam­bleas en Idaho, con la colaboración extraordinaria de Pete Cenarruza, que se entregó totalmente, para sorpresa de muchos.


Allá conseguimos reunir al Congreso y la Cámara de Represen­tantes de Idaho, que produjeran un documento a favor de los conde­nados de Burgos, un repudio terminante a la política franquista, y creo que logramos concienciar un poco a aquella comunidad vasca que, por razones de su actividad económica, es diferente de ésta.


De allí se pasó a Oregón, de Oregón a Nevada, de Nevada se siguió a California... Ahí estuvo el inicio de la magnífica relación que hoy tenemos con el Senador Franck Church, cultivada por Perico Beitia. Church estuvo después aquí, en Caracas, con motivo de una conferencia internacional, y aquí mantuvo su primera entrevista con don Manuel de Irujo».


El proceso de Burgos, después de la experiencia del año anterior con Aguirrezábal, trajo consigo una gran actividad por parte de la comunidad vasca de Venezuela. De los jóvenes, y de los no tan jóve­nes. Caldera nos recordaba en sus declaraciones cómo, en su calidad de Presidente, envió un telegrama a Franco en favor de los condenados.


De nuevo, paralelamente a la actividad de los políticos venezo­lanos, por la vía diplomática, se desarrolló el activismo, la demostra­ción en la calle.


Patxí Álava, el ex-jugador de Osasuna y ex-pastor de Nevada, andaba un tanto liado respecto al análisis de la actualidad.vasca («yo estuve allá en octubre, soy amigo de Gorka Knórr y en mi familia tengo, por ejemplo, a mis cuñados que son del Partido, otros sobrinos son de HASI, y otros de esto, y de lo otro. Total que me armo un lío del carrizo. Porque si hablo bien de unos, los otros me dicen que no, que son tales y cuales. No lo comprendo»).


Pues bien, Patxi cuenta que en aquellos tiempos, en el año 70 había en Caracas un grupo bastante nutrido de gente de «ETA», «que­mada» en Euzkadi. Pero no sólo ellos, el Partido Nacionalista, y los vascos como tales, de cualquier tendencia, se metieron a fondo en las actividades.


«Tanto es así, que a mí me llevaron a la cárcel; en la manifes­tación nos agarraron a cuarenta y tantos presos, hubo palos...


La manifestación no estaba autorizada en ningún sentido. Era la época de COPEI y nos dijeron; «No lo podemos autorizar, pero uste­des háganlo». Fue una manifestación tremenda, con «bombas-molo-tov» en el Consulado de España, en las oficinas de «Iberia», con violencia pasiva. Sin ningún herido, ni nada de eso, pero con mucha bulla.


Entonces, en el último momento, yo creo que hubo alguna queja de la Embajada Española, y tuvieron que dar un poquito la cara. Sacaron a la policía, nos cayeron a palos, nos metieron en furgonetas y nos llevaron presos. Estuvimos día y medio. A mi mujer, que tam­bién la agarraron, la soltaron antes. Al día y medio nos dejaron a nosotros».


«Aquí hacíamos todo eso con un cierto grado de comodidad —nos contaba Iñaki—. Comodidad, porque no nos perseguía la poli­cía, ni nadie. Pero se ha realizado y se ha mantenido todo eso, muchas veces, por parte de gente que ha hecho un ejercicio de patriotismo puramente mental, porque dime tú, yo que salí de allí con siete años en el treinta y siete, y volví por primera ve/ en el sesenta y dos...».


No, no hubo persecuciones, y a menudo hubo favores más o menos personales desde las máximas alturas del poder. Pero también existió el odio y el ataque físico de los «incontrolados», represalias de franquistas. El pintor Azpiazu se refería a las producidas poco des­pués de aquella sonada manifestación contra el proceso de Burgos:







3 Revistas editadas en Venezuela



1.-ABERI

Lema: Boletín de la Comisión de Organización y Formación Patriótica.

Editor: Euzko Gaztedi

Lugar: Caracas

Período de aparición: 1858-1962 (20 números).

Director: Lander Quintana .

Colaboradores: Xabier Uzkanga, Arantza Basañez, V. Korostola, Miren Berezibar, Pello Irujo, Martin, Jesús Dolara,…

Secciones : Prehistoria, geografía, historia, arte vasco, boletín mensual de Euzko Gaztedi, Nuestro Idioma, los enemi­gos de Euzkadi, Cantos Vascos, Economía, Arana tar Sabin, Luciano Quintana “NIK”.

2.- ACCIÓN CULTURAL VASCA

Editor: Delegación del Gobierno Vasco

Lugar: Caracas.

3.- ACCIÓN NACIONALISTA VASCA

Editor: Sección juvenil de Acción Nacionalista Vasca.

Colaboradores; Jesús Dolara, Josu Ostériz, Viceri Arnoriaga (dibujante).

Período de aparición: 1966

4.- ARGIA

Lema; "Euskaldunak euskaraz"

Lugar: Caracas y Nueva York.

Período de aparición: 1946-1948(14 números)

Directores: Jon Oñatibia y Andoni Arozena.

5.- AZKATUTA

Editor: Euzko Gaztedi

Lema: “Euzkadi da euzkotarren aberria”

Lugar: Caracas.

Período de aparición: 1969-1970 (5 números).

Núm. páginas: 40

Colaboradores: Sandalio de Tejada, Andoni Arozena, Andoni Astigarraga

6.- B.A.I.

Lema: Batasuna , Askatasuna, Indarra .

Editor: ANV, Euzko Mendigoizale Batza, ETA .

Lugar: Caracas.

Año: 1969



7.- BERRIAK

Lema: Boletín informativo de E.T.A.

Lugar: Caracas (se trata de algunos números de una revista editada en Euzkadi continental).

Período de aparición: 1970-1971



8.- BOLETÍN VASCO DE INFORMACIÓN

Lugar: Caracas.

Período de aparición: 1948-1949



9.- EGI - Informa

Editor: Eusko Erresistentzia-Resistence Basque-Resistencia Vasca

Lugar: Caracas

Período de aparición: 1967

Colaboradores: Alberto Elosegui, Iñaki Aretxabaleta, Iñaki Anasagasti.



10- EMAN

Lema: Cuadernos Vasco-americanos.

Editor-director: Francisco G. Mardones.

Lugar: Caracas.

Período de aparición: 1967 (cinco números).



11- EUZKADI

Editor: Centro Vasco

Lugar: Caracas

Período de aparición: agosto de 1942 -mayo de 1950 (70 números.

Directores : Juan Iturbe (1942) , Blas Gárate (1942-XI . 1945) , Eusebio Barriola (XII . 1945-V. 1946) , José María Bengoa (VI . 1946-XII-1948) , Genaro Egileor "Atxerre" (I-X . 1949) y  Martín Ugalde (X.1949-V.1950) .

Redactores y colaboradores: Eduardo González de Mendoza, Ber­nave Orbegozo "Otarbe", José Olivares Larrondo "Tellagorri”, Jesús de Galíndez, Manuel de Irujo, Julio de Jauregui, Fran­cisco Javier de Landaburu, Manu de la Sota, Andoni Arozena.

Secciones: Notas del Centro, Notas Deportivas, Noticias de Euzkadi.



12- EUZKADI

Editor: Junta Extraterritorial del PNV de Venezuela.

Lugar: Caracas

Período de aparición: 1968-1971. Hasta mayo de 1970, 23 números. Reaparece en noviembre de 1972 (hasta 1975, 37 números).



13- EUZKADI

Lema: Órgano divulgativo del Centro Vasco.

Período de aparición: 1977-1979 (9 números)

Colaboradores: Segundo Cazalis, Martín Ugalde, Luis Bilbao, Jesús Basañez", Juan M. Polo, José María Bengoa, María Antonia Aramendia, J .M. Pagogaña, J. Artagan, Jesús María Sasia, José Abásolo Mendibil, Miren Etxezarreta, Koldb Ruiz de Aguirre . . .



14- EUZKO GAZTEDI

Lugar: Caracas

Período de aparición: 1949-1955 (56 números). Hasta 1976, aparición irregular.

Directores: Martín de Ugalde, Joseba Leizaola, Alberto Elósegui e Iñaki Anasaqasti.

Colaboradores: Jesús Dolara, Joseba Urruzuno, Txomin Vizkarret, Andoni Arozena, Bingel Amezaga, Koldo Ruiz de Aguirre, Vicente Amézaga, José Joaquín Azurza, Xabier Uzkanga, Joseba Bilbao, Joseba Olabarrieta, Josu Osteriz, Siverio Zabala.



15- FRENTE NACIONAL VASCO

Lema: Euzko Aberri Alkartasuna

Lugar: Caracas

Período de aparición: 1960-1968 (40 números)

Director: Manuel Fernández Etxebarria "Matxari"



16- G.V. – OPE

Editor: Delegación del Gobierno Vasco.

Lugar: Caracas.

Período de aparición: 1970-1978 (15 números + un extraordinario).



17- GUDARI

Lema: "Por una Euzkadi libre en una Europa unida".

Editor: Euzko Gaztedi.

Período de aparición: 1961-1974 (65 números)

Directores: Alberto Elósegui (1961-1969) e Iñaki Anasagasti (1969--1974"). Jokin Intxausti fue el coordinador de los números extraordinarios dedicados al juicio de Burgos y a Joseba Elósegui.

Colaboradores:   Luis   Ibarra   Enciondo,   José   de   Abásolo   Mendibil, Mauro   Elizondo,   Manuel   de   Irujo,   Jesús   Insausti   "Uzturre", Jesús  María   de  Leizaola,   Paul   Doutournier,   José   de  Artetxe, Iñaki   de  Azpiazu…

*  "Gudari"  publicó varios monográficos,   libros y folletos,  como "La causa del pueblo vasco" (F.J. Landaburu),   "El Árbol de Guernica" (G.L. Steer),   "7 meses y 7 días en la España de Franco" (I. Azpiazu), "Discursos del Lendakari" (J. A. Aguirre)   o  "El PNV en la vida práctica de tres cuartos de siglo" (J. M. Leizaola).



18- IRITZI

Lema: Órgano divulgativo del Comité de apoyo a presos y refugiados vascos en Venezuela.

Lugar: Caracas

Periodo de aparición: 1979-1981.



19- IRINTZI

Lema: "Erri azke batean-Euzkadiko askatasunaren alde. En un país libre por la libertad de Euzkadi".

Editor-director: Manuel Fernández Etxebarria "Matxari".

Lugar: Caracas.

Período de aparición: febrero 1957 - diciembre 1961(15 números)

Colaboradores: Andima Ibiñagabeitia , Andoni Arozena, Mikel Ayerdi,   Agustín   Zumalabe,   Balendin  Aguerre.



20. IZTINGA’KO ARGIA

Editor-director: Jon de Urresti (luego Maracaiboboko Euzko Alkartasuna).

Lugar: Maracaibo (Venezuela)

Período de aparición: 1960-



21. LAN DEYA

Editor: Eusko Langileen Alkartasuna-Solidaridad de Trabajadores Vascos,

Delegación de Venezuela.

Lugar: Caracas,

Período de aparición: 1971-1973 (13 números),

Directores: Bernardino Bilbao y José de Abásolo Mendibil.



22 NOTICENTRO

Editor: Centro Vasco

Lugar: Caracas.

Período de aparición: 1987-1988

Colaboradores: María Isabel Arriaga, Odón Ulibarrena, Ramón Ruíz Martico­rena, Andoni Arozena, Xabier Odriozola.



23. NOTIMES

Editor: Centro Vasco.

Lugar: Caracas,

Período de aparición: 1975-1978 (15 números).



24. PILOTA-ZALE

Editor: Pilota-zale taldea.

Lugar: Caracas

Período de  a aparición:   hasta   1983 (84 números).



25. La PULGA

Lema: El periódico que mantiene intranquilo al Centro Vasco.

Editor: Euzko Gaztedi,

Lugar: Caracas.

Período de aparición: 1969-1970 (16 números)

Director: Iñaki Anasagasti

Colaboradores: José Ignacio Zuazo, Zuriñe Zubillaga, Koldo Ruíz de Aguirre, Gotzon Lakatza, Miren y María Esther Solabarrieta.



26. SABINDARA

Lema: Jaungoikoa eta Lagi Zarrak

Editor-director: Manuel Fernández Etxebarria "Matxari".

Lugar: Caracas.

Período de aparición: 1970-1971(15 números).





27. LOS VASCOS EN VENEZUELA

Editor: Centro Vasco

Lugar: Caracas

Período de aparición: 1957, 1962, 1967 (se corresponden a los XV, XX y XXV Aniversario del Centro Vasco de Caracas).



28- ZUTIK

Lema: En tierras americanas/Órgano del Movimiento Vasco de Liberación Nacional y Social.

Editor: ETA/ETA V.

Período de aparición: 1960-1970 (94 números).



29- ZUTIK

Editor: ETA VI

Período de aparición: 1970-1971.



total aproximado de 12.000 páginas impresas en unos treinta años, lo que hace una media de más de una publicación periódica anual con un total de 383 páginas durante treinta años ininterrumpidos
















EMEN EUZKADI IRRATIA.

EUZKO ERRESTENZIKO GUDARIEN DEYA

Aquí, Radio Euzkadi. La Voz de la Resistencia Vasca que transmite todos los días tres

programas en 13250 y 15000 kilociclos...

1965 al 13 de abril de 1977


4 EMEN EUZKADI IRRATIA.

EUZKO ERRESTENZIKO GUDARIEN DEYA.

Aquí, Radio Euzkadi. La Voz de la Resistencia Vasca que transmite todos los días tres

programas en 13250 y 15000 kilociclos... 1965


ANTECEDENTES PARA UNA RADIO


Sabino Arana Goiri, el líder nacionalista, fue un hombre de acción. Supo revolver la adormecida conciencia nacional vasca, si adormecida puede ser la palabra para describir la depresión que sufrió el país después de la segunda guerra carlista (1872-76) y su consiguiente derrota que significó el descalabro foral.


Escribió retazos de su historia, devolviéndole el sentido pre­ciso, hizo una gramática del euskara, ese idioma que se iba, creó un partido político, y propició la creación de revistas y diarios. Para él, la propagación de sus ideas por medios pacíficos respon­día a un acto puro de comunicación. Había que hablar y divulgar, razonar y convencer. Pero Arana Goiri murió antes de que la ex­pansión de la radio se convirtiera en un cuarto poder.


La primera Radio Euzkadi funcionó en Bilbao en 1936, en oc­tubre, cuando el flamante Lehendakari José Antonio Agirre, desde sus micrófonos, dio un mensaje, alentando y alertando al pueblo vasco de la lucha que les esperaba. Dio por esa emisora su primer mensaje de Gabon o de Navidad, que prolongaría todos los años que duró su exilio, hasta 1960, fecha en que murió. Por esta pri­mera Radio se denunciaron los atropellos, mentiras y vergüenzas del alzamiento militar franquista, que pretendía lavarse la cara con la defensa del cristianismo, asumiendo el nombre de Cruzada. Y animaba a los combatientes y a la ciudadanía en su esforzada lu­cha por la libertad. A la Europa amedrentada les advirtió de los de­monios del Apocalipsis galopante en sus praderas, se abatirían so­bre ellos, una vez pateado el suelo ibérico. Por esa Radio oficial se denunció el crimen genocida de Gernika. Calló en junio de 1937, cuando los mandatarios vascos tuvieron que exilarse, caída Bilbo.


4.1 LA TXALUPA RADIO EUZKADI


La primera Radio clandestina operó en Francia, en 1946, en la opción enlace-radío, es decir, que podía funcionar en cualquier lugar, sea ciudad o campo, con baterías de acumuladores. Era un aparato extremadamente sencillo. Las horas de trabajo coincidi­rían con las de la salida y puesta del sol. Sus frecuencias tuvieron cambios, pero en general, se mantuvo la constante informativa. Se instaló en el presbiterio de Monguene, a 4 kilómetros de Baio-na, en el domicilio del sacerdote Jean Fierre Urricarriet, amigo de Joseba Rezóla, aunque el equipo de trabajo operaba en Donibane Lehitzun, en Villa Briséis, en unas oficinas habilitadas por el Go­bierno Vasco. El 21 de diciembre de 1946, tras intensos trabajos, estuvieron listos para salir al aire. Bautizada como Radio Euzkadi. La voz de la Resistencia Vasca, comienza con un irrintzi de rebel­día, reivindicando a la democracia más vieja de Europa, amorda­zada en esos momentos de modo tan brutal.


El consejero José María Lasarte, Joseba Rezóla, jefe de la Jun­ta de Resistencia, el propio Lehendakari y Manuel Irujo, tenían claros los objetivos de la operación radial: informar de la reali­dad, propagar el euskara, y fomentar la lucha contra el totalitaris­mo comunista.

Durante años este aparato operó en momentos puntuales de la resistencia vasca: cortó, a veces, la radiación de Radio San Se­bastián, anunciando la convocatoria de los Aberri Egunas, pidien­do abstención en los referendums, etc. Su base documental era OPE EPIj el Boletín de Prensa del Gobierno Vasco en Exilio. Aquí encontramos la figura de Joseba Rezóla, comandante de gudaris, que se encargó de su dirección, y que sería después figura im­portante en Radio Euzkadi/Euzkadi Irratia de Venezuela, con la colaboración de Ander Arzeluz, Leonardo Salazar, dos fieles locu­tores que cumplieron durante años su misión: Benito Anabeitia y José Miguel Mendiola, reemplazados en el tramo final por Regino Mujika, Amunarriz, Paco Olaberri... y tantos más.


Es importante anotar que en la parte técnica de esa radio aparece ya la figura de un joven, técnico en radiocomunicacio­nes, llamado José Joaquín A/ur/a, alias Mmostl, aunque- luego se­ría ¡mola. Se encarna de potenciar la emisora para que cubra un espacio mayor. A/ur/n fue uno de ion niño* embarcados en muelles de Bilbao, camino a Bélgica, donde se formó en la rama de telecomunicaciones. Diligente alumno, fue además un excelen­te conocedor de idiomas.


Las acertadas y diplomáticas diligencias del Lehendakari José Antonio Aguirre con los políticos de Francia, lograron que más o menos hicieran la vista gorda, ante la continua reclamación fran­quista. Después de muchos obstáculos que fueron salvándose y con la consigna de Ladran luego cabalgamos, un agosto de 1952 se dejó de emitir. El prefecto de los Bajos Pirineos comunica ofi­cialmente al Lehendakari su cese. El gobierno francés, presidido por el socialista Mendés France y el ministro del Interior, Francois Mitterrand, emite la orden de cierre, sin temblarles el pulso.


Ade­más de la radio, se le requisa al Gobierno vasco su Delegación de la Avenida Marceau, comprada en los años 30 con dinero de vas­cos americanos, y se entrega el magnífico edificio que el día de la Liberación lució en su fachada las banderas de Francia y Euskadi, al Gobierno español. Fue una incautación en toda regla.


Aunque soplaban los vientos de una nueva Europa, habían cesado los de reclamo libertario. Franco no era el enemigo ya que era anticomunista o eso afirmaba cínicamente. Con el co­mienzo de la Guerra Fría, se convierte en un baluarte en la lucha contra el comunismo soviético. Y el que fuera aliado de HiÜer, Salazar y Mussolini, entra a formar parte de las Naciones Unidas.


En 1937, en el exilio de París, el Lehendakari Agirre impulsó un Órgano de Prensa, pulcro y responsable, dirigido por Rafael Picabea, José María Lasarte, Pedro Beitia, Julio Jáuregui, Felipe Urkiola y otros. Tras la invasión alemana a Francia, este grupo se dispersa. Jáuregui lleva a México, su lugar de expatriación, la revista Euzko Deya que también se editará en Argentina. Era la base documental de las locuciones radiales. Conviene señalar que hay por primera vez una mujer que escribe comentarios euske-rikos son trasmitidos por esta radio: Karmele Errasti, la esposa de Keperin Xemein. Enviaba numerosos artículos semanales.

En Vene/uela se puso en marcha la publicación Euzkadi, donde vemos inaugurarse a un novel escritor, Martín Ugalde, que recibiría posterlormenle numerosos premios lucrarlos en Venezuela incluyendo los afamados Sésamo y Nacional. Después llegarán otras iniciativas, la más culminante «Gudari», dirigida por Alberto Elosegi, seudónimo Paúl de Garat, nombrado encargado de la Información y Propaganda del Grupo EGI de Caracas, y que sería la columna vertebral de la futura Radio Euzkadi/Euzkadi Irratia.


En primera instancia, se logra mediante un concierto con una radio local, Radio Crono Radar, una franja de una hora dominical donde se dan noticias del Centro, del país y se habla en euskara. Se llama Euzko Deya. La voz de los vascos en Venezuela. En esos momentos los vascos de Venezuela se van recuperando del terre­moto que significó la guerra, la derrota y la penuria económica a la que se vieron sometidos. Han abandonado las casonas comu­nitarias del centro de Caracas, se van instalando en las nuevas ur­banizaciones que van conformando la nueva urbe que vitaliza el petróleo y la inmigración europea.


La colectividad prospera con tanta rapidez que resultan aho­ra los valederos del Gobierno Vasco en París. Tras el desalojo de la Delegación de la Avenida Marceau, y en venticuatro horas, se logra una colecta con el dinero suficiente para la compra de un local, el definitivo, en el edificio Singer. Tenemos ya las dos ubi­caciones precisas para la futura Radio Euzkadi/Euzkadi Irratia: en París, la avenida Singer, y en Caracas, el Centro Vasco/Euzko Etxea, de El Paraíso.


Las primeras Juntas Directivas del Centro Vasco se forma se­gún el modelo del Gobierno Vasco: hay espacio para los afilia­dos del Partido Nacionalista, de Acción Vasca, para los republi­canos. Existe la figura del Delegado que es un portavoz de la comunidad con el Gobierno Vasco. También, en el transcurso de esos años, mientras se robustece la condición económica, los vascos se van haciendo al país de albergue: comienzan a per­der en parte la rotundidad del castellano peninsular para ir con­tagiándose con el suave acento del castellano caribeño. La eses resultan menos rotundas y las zetas menos agresivas. Sus hijos, incorporados al sistema educativo venezolano, van a formar una generación de profesionales universitarios. La Universidad estaba próxima, era gratuita.


Muchos de estos nuevos profesionales, van a descollar en al­tos cargos de la Administración de la república, y las autoridades venezolanas, recelosas de tantos inmigrantes como recibía Vene­zuela, comienzan sin embargo a mirar con confianza a la peque­ña comunidad, empecinada en salir adelante y que, en general. causaba pocos problemas.


Varios presidentes, entre ellos Rafael Caldera, eran asiduos visitantes de los torneos de pelota en el frontón, acudían a actos culturales y eran oyentes del Coro Pizkunde.




El 8 de junio de 1956 llega a Venezuela Jokin Intza. Nadie imaginó y mucho menos la vieja guardia de los fundadores del Centro, a los que se les llamaba Jauntxos, cuanto iba a cambiar las cosas aquel advenedizo de casi dos metros de altura, robusto, de cabeza rapada (luego le llamarían Kojak) y hablar algo intri­gante: nunca se sabía a la primera lo que decía.

Todavía no le acompañaba su fiel compañera, la vizcaína de Durango Feli Milikua. Se casaría con ella por poderes. La re­cibiría emocionado en La Guaira y hasta dónde puedo afirmar, jamás se han separado desde entonces. Quiero decir, nunca vi a uno sin la otra. Aunque Jokin acaba de morir, y me imagino la dolorosa sensación de Feíi de tener que seguir viviendo sin la mi­tad de su ser.


La colectividad, rigurosamente compacta, desconfiaba de los miembros nuevos y más si percibían, como en este caso, que en algo se iba a cambiar el rumbo de las cosas, tal y como ellos lo tenían planificado y establecido desde el principio y hasta el final de la dictadura de Franco. Quiero decir que no recibieron con gusto al recién venido. Un día entre los días, jugando al mus, en el ala derecha del gran salón principal del Centro Vasco, presidi­do por el retrato de Sabino Arana Goiri, el presidente José María Etxezarreta, respondiendo a un impulso conciliador pero calcula­dor, llamó a Intza, que ascendía por la escalinata principal, para que se uniera al grupo, jugara con ellos al mus, y de paso presen­tarle al vicepresidente1, Isaías Atxa, que regresaba cíe un viaje de Fuskacli, y que- ¡isoguró traorlo saludos do una porsona. A ver si lo conni'fti. luí/u lo 110^6, y no .sonto on muí síllu, demasiado costosa para él, y procedió a jugar, mientras Atxa le iba citando más nombres. Imperturbable Intza los fue negando hasta que, impa­ciente, pidió que le dejaran en paz pues estaba intentando jugar. Por supuesto que conocía los nombres pero no quería vincularse a ellos, ni que se vincularan a la resistencia a la que pertenecían. Siguió jugando imperturbable la partida y la ganó.


Luego fue a casa, se comunicó con París y preguntó si Atxa era hombre de confianza. Como le dijeron que sí, se hizo su ami­go. Fue uno de sus mejores amigos. «Un tronco de hombre ese Atxa» solía decir. En las primeras y espinosas cuestiones de su gestión, tuvo en Isaías Atxa un apoyo imponderable. Fue su ga­rante ante la vieja guardia.


Intza había nacido en Bergara, en la casa torre Zuloaga, arrendada por su familia por generaciones, un 24 de febrero de 1924. Durante la guerra la madre muere a consecuencia de un obús, dejando desconsolada a la familia. Jokin era el mayor y se erigió en consuelo para su padre y guía para sus hermanos.


Pronto entró de lleno en tareas de resistencia contra el régi­men dictatorial que imperaba con crudeza en la posguerra. Se hizo hombre a golpe de sufrimiento, renuncias, trabajos. Miem­bro de Solidaridad de Trabajadores Vascos/STV en clandestini­dad, era uno de los más jóvenes. Se prometió, en aquella penum­bra que era su vida y la vida de Euzkadi, que viviría entregado a la misión de lograr la libertad de la patria. Y se negó, por tiempo, a hablar en castellano.


En 1942 organiza el grupo clandestino Euzko Gaztedi y al año siguiente, es presidente del mismo. En 1945 lo es de STV, que estaba conformada en cuadros, parecidos a los del ejército. Como cabía la esperanza de que Franco no durase, ante la con­tingencia de una revuelta o de una guerra, valía la pena estar pre­parados. El capitán de los cuadros ya era Intza. En 1946 reciben la visita de un inglés, Noel Baker jr., que se admira de la prepara­ción y disposición de la organización clandestina en tiempos de tan dura dictadura militar.

Intza fue detenido por la policía franquista varias veces. Kn 1947 se le dk'Ui consejo de guerra, lín la huelga promovida por




Solidaridad, en 1951, vuelve a ser perseguido, y entonces toman cartas en el asunto tanto las autoridades del PNV/EAJ (Juan Aju-riagerra, Joseba Rezóla, Jesús de Solaun, por nombrar algunos) como las de STV (Manuel Robles Arangiz, Julio Jáuregui, por nombrar otros) para enviarlo a América. Era un hombre gastado en la resistencia interior. Habría de demostrar que no lo era en la exterior. El 23 de febrero de 1954 pasa a la Euskadi continental, aunque para ultimar ciertas gestiones, con pasaporte falso, cruza varias veces la frontera, y aún se llega a Zaragoza, Tudela, Bilbao, Logroño, Donostia e Iruña.

Aunque era hábil para desfigurarse con peluca y lentes, no era tan fácil disfrazar su envergadura y quizá por ello, fue des­cubierto y perseguido. Logra llegar salvo a Francia, a Beauvois, donde las autoridades francesas le entregan el precioso certifica­do de refugiado, que lo pone a salvo de la repatriación, y obte­ner los permisos necesarios para la entrada a Venezuela. Pese a su físico imponente de casi dos metros, y robusto, y la firmeza de su carácter, Intza era un hombre romántico. Cuando hace años le pregunté, en una entrevista para la revista Euzkadi, acerca de sus vivencias como perseguido, me contestó con una parábola. Un amigo que sufría más o menos sus peripecias le advirtió lo que le esperaba, sobre todo hizo hincapié en la tortura, él respon­dió: «¡Estás loco! ¿No ves que soy libre?» Libre, para él, era operar, pese al riesgo, por la recuperación de la libertad.


Muy distinto le debió parecer el último tramo de su vida, muer­to Franco, retirado en Donostia, junto a su fiel compañera Feli, au­tor de un libro de memorias, cuando recorría las calles sin temor a ser perseguido y encontrado, tremolante la ikurriña en balco­nes y plazas. Sus amigos se sienten agradecidos que por su labor, la libertad de Euskadi se logró con limpieza y honor. Si Intza dijo sentirse orgulloso del equipo que formó para lograr realizaciones como Radio Euzkadi/Euzkadi Irratia, el equipo estuvo, sigue estan­do, orgulloso de haber tenido semejante capitán.


Este era el hombre y su historial. Al llegar a Venezuela, sin descansar de sus afanes, se pone a las órdenes de la directiva del Centro Vasco, ya niíis dispuesta :i escucharle, y expone su plan nara gestionar un grupo de ucdón reNislente, denominado l!u/ko


Gaztedi, cuyos fines inmediatos eran lograr una colaboración es­trecha con las autoridades del PNV/EAJ, y reunir fondos para los resistentes del interior. «Dinero, dinero, dinero», eso es lo que se necesitaba en primer lugar, y luego material para alumbrar los ideales. Mantenerlos vivos. La guerra había terminado quince años atrás, y nadie, excepto los vascos y algunos grupos comu­nistas poco coherentes, se movían en la España franquista. Pero la resistencia vasca soterrada, la de las alcantarillas, funcionaba penosamente. Él sabía mucho de eso.


Hubo problemas y no fueron pequeños. Ni el presidente del Centro Vasco ni el Delegado del Gobierno Vasco, una de cuyas tareas era la recaudación de fondos para el sostenimiento del Go­bierno en París, ni los grupos ya creados del Centro, Euzko Gaz­tedi y Emakume, así como Acción Cultural dedicada a realizar ac­ciones (cenas, campeonatos de pelota, concursos de baile) para recaudar fondos, veían la necesidad de otra organización, parale­la a las suyas.


Se sabía también, era un secreto a voces, de las dificultades de relación de los grupos de la Euskadi interior, representados y encabezados por Ajuriagerra y Solaun. Ambos eran hombres de prestigio, valor, integridad, inteligencia y carácter recio, inconfor-mistas, intransigentes. Para alivio de todos, dominaba ese mundo y con mano de hierro pese a su talante conciliador, llamando a todos a mandamiento, el Lehendakari Agirre.


El 23 de enero de 1958 el dictador militar que sufría Vene­zuela, Marco Pérez Jiménez, es derrocado. Las fuerzas políticas y sociales, apoyadas por la Iglesia y los estudiantes, le empujan de­finitivamente a un exilio. El avión que transportaba al militar des­de el aeródromo de La Carlota, en la parte este de la ciudad, so­brevoló penosamente Caracas para perderse por el corredor del oeste, ante los vítores de una multitud que al amanecer irrumpió exaltada en las calles, proclamando libertad. Se cantaba briosa­mente el Himno Nacional, haciendo hincapié en la frase: «Gloria al bravo pueblo...»


En un acto celebrado en el Palacio de Deportes de Caracas se reunieron los representantes de las fiíer/iin polílleas, sindicales y estudiantiles para i'elebrnr el advenimiento de la primera democracia real que iba a vivir el país. Los vascos estuvieron representados por su delegado, Lucio Aretxabaleta, quien pronunció unas emotivas palabras reafirmando la esperan­za vasca de encontrar también su propio sendero libertario para Euskadi.


No fue la primera vez ni sería la última que los vascos hacían escuchar su voz en los foros venezolanos. El Lehendakari Agirre y Manuel Irujo, representando al Gobierno Vasco en Exilio, ha­bían expuestos sus razones en el Congreso Nacional, y Bingen Amezaga, ejerciendo su cargo de secretario cultural del Centro Vasco/Euzko Etxea, escribía con frecuencia en los periódicos, in­cluso se enzarzó en una disputa con Salvador de Madariaga, que logró amplia resonancia.


En la última gira del Lehendakari Agirre a América (Estados Unidos, Cuba, México y Venezuela), en 1959, en su reconocimien­to público a Intza, le da un respaldo por demás necesario. Lo dis­tingue entre la multitud que colmaba el Centro, se detiene para saludarle con afecto en euskara, le cita, para sorpresa de todos, para una entrevista pero no a solas sino con el Delegado Are­txabaleta. Este tratamiento especial logra rebajar finalmente las tensiones que su presencia causa en la vieja guardia palatina del Centro, y facilita la actuación futura de Intza. Es decir, se avanza un gran paso en el logro de Radio Euzkadí/Euzkadi Irratia.


En la catástrofe sísmica acaecida en El Tocuyo, Estado Lara, en 1950, los vascos se dirigieron al presidente de la república ofreciendo donativos tanto de sangre como de dinero, dirigien­do la acción humanitaria el médico Luis Bilbao. Ya seguros de su posición y resuelta la inseguridad inicial, sienten que pueden re­tribuir al nuevo país su generosa acogida inicial. En el terremoto de Caracas de junio 1967, la colectividad repite la oferta. El movi­miento sísmico afectó especialmente la zona este de la ciudad, la de Palos Grandes, en la que un día crecieron los hermosos mijaes de madera rojiza y fruto sabroso, y era, en ese frenesí de creci­miento urbanístico, una proliferación de altos edificios.


Bajo la égida de Luis Bilbao, en ambos acontecimientos dra­máticos, se instalaron camillas y operó un equipo sanitario en las dependencias del Centro, y los socios acudieron en masa. Se sa­bía ya la incidencia de un alto porcentaje del RH negativo de los vascos, sobre todo el factor O, tanto positivo como negativo, y era frecuente la petición a la colectividad, si surgía alguna urgencia. Siempre se estaba listo a colaborar. Era la manera vasca de agra­decer a Venezuela su hospitalidad. También era la manera vasca de reparar heridas.


También es de recordar la siguiente anécdota. Intza, estando en un bar, preguntó a los que le rodeaban, si podían dar sangre, que José María Barrenetxea necesitaba la ayuda de ocho perso­nas donantes. Uno de los reunidos, apartó su cerveza, y en tono áspero comentó:

Mira Intza, ya está bien... nos has sacado todos los reales que teníamos y ahora que nos sabes limpios de plata, vienes y nos pides sangre... ¡compadre, que te estás pasando de rosca!


El coro de carcajadas fue estrepitoso e Intza, imperturbable, comentó:

Mañana, a primera hora, allí os quiero ver. Y los vio.


El regreso de exiliados políticos, las sesiones en el Congreso Nacional, la apertura de la prensa a opiniones diversas, las ho­milías de monseñor Henríquez, un verdadero pastor evangélico, convocaban a la calma, pues había guerrilla urbana y montañe­ra, e intentonas militares de golpe de estado, pero no rebajaba el sentido de la libertad. Todos tenían derecho a hablar. No se ce­rraban periódicos, no se detenían iniciativas. La Universidad abrió sus puertas a nuevos horarios, a nuevas profesiones. Uno de los aciertos fue la Universidad nocturna donde podíamos acudir los que necesitábamos trabajar en el día, y la implantación de carre­ras como Biblioteconomía y Archivos, cortadas según el patrón sajón, promovió la apertura de los archivos, su análisis histórico real, la creación de bibliotecas en los barrios, y de un Banco del Libro que supuso la facilidad de adquirir cultura por parte de los menos favorecidos.


Del casi 80% de analfabetismo que imperaba en el país, con los autobuses de colores para marcar las rutas, en menos de 10 años se consiguió rebajar la cifra a más de la mitad. Y cada niño venezolano de los ranchos, en Navidad, recibió como regalo un libro.


El voto concedido a los 18 años, logró que los ciudadanos, palabra con evocación de revolución francesa con que Venezue­la distinguía a sus habitantes, y con ellos la nueva generación del Centro Vasco/Euzko Etxea, se implicara en la política circundan­te. Había que votar, es decir, decidir, había que estar informado. Una serie de nombres van descollando en política y habrían de ser presidentes: Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Rafael Caldera, Carlos Andrés Pérez...


La muerte del Lehendakari, a principio de la década de los 60, conmovió al mundo vasco. Agirre, nacido un 6 de marzo de 1904, fallece en París, un 22 de marzo de 1960, de un ataque al corazón. Era la limpia voz de la verdad vasca y su discurso de reclamo por la lilx'rtad perdida, por el genocidio y la expatriación vasca, otor­garon dignidad y audiencia a la causa del pueblo vasco en todos los foros mundiales. Su funeral en París fue multitudinario, con,altas jerarquías políticas, religiosas y culturales presidiendo las exequias, como Jacques Maritain y Francois Mauriac. Su cuerpo se trasladó a la casa de Telesforo Monzón en Donibane Lohitzun, donde otra multitud, muchos de la Euskadi interior, le fueron a decir el último adiós. Bajo la lluvia de aquellas jornadas, se cantó una y otra vez el Águr Jaunak, por gente que lloraba por su Le-hendakari. Se escuchó también el himno de los gudaris... él había sido el primero de todos. Gudarí de pluma, palabra y resistencia.

... Goazen gudari denok/Ikurriñen atzean.


Agirre había jurado su cargo en Gernika, bajo el roble de las Libertades Vascas, convocando a la defensa de Bizkaia, única par­te del territorio de Euskal Herria libre del dominio franquista, prometiendo antes que Winston Churchill aunque no con las mis­mas palabras, sangre, sudor y lágrimas. Fue la voz unificadora de las energías vascas. De la derrota y del Exilio. Logró levantar des­de el polvo amargo de tanta renuncia, la bandera de la esperanza. Parecía difícil reemplazarlo. Le despidieron los viejos gudaris de los batallones de Euskadi, las esforzadas emakumes que oficiaron de enfermeras y andereños, los ariscados burukides de su parti­do, sus adversarios políticos, socialistas y comunistas que siempre le trataron con respeto desde la divergencia, por su capacidad de diálogo y firmeza en sus convicciones.


Su mujer, Maria Zabala, y sus tres hijos, presidieron los actos y el pueblo al que representó con tanta dignidad, arropó aquella desoladora escena del adiós. Si la misa funeral de Donibane Le-hitzune fue oficiada por una multitud de sacerdotes, en todas las iglesias del mundo se encendió una vela por el alma del Lehen-dakari Agirre, porque él había dicho que allí donde hubiera un vasco, allí estaba también el espíritu de Euskadi.


Muchos temieron que la muerte del Lehendakari, así como el acceso de Franco a las Naciones Unidas y la Guerra Fría, iban a aletargar el espíritu de los vascos. Pero a los ocho días de su muerte, el Gobierno en el Exilio nombró un sucesor: Jesús María de Leizaola. Las cosas iban a continuar. No todos estuvieron de acuerdo con el sucesor. Numerosas voces replicaron que el único personaje do la pol/llca vasca capa/ para el eur^o era Manuel de I rujo, ([iic po.Nc-ííi u ñu fuerle y vibrunlt' perNonulklail y U-ní;i sobre


sus hombros un importante currículo político. Pero se mantuvo al candidato.

Leizaola era un hombre calmado, sensato, formal. Un intelec­tual, no en vano nació en la trastienda de una librería, autor de va­rios libros sobre literatura vasca publicados por la Editorial EKIN de Buenos Aires. Como él mismo se definió, era un «marinero en alta mar», algo lejano, un poco apático, pero un observador agudo de la realidad. Cierto era que carecía del carisma del Lehendaka­ri Agirre y de Irujo. Tras las protestas iniciales, el mundo vasco lo aceptó y cerró filas a su alrededor. Todos se acordaban y respe­taban, además de su erudición literaria, de dos actuaciones su­yas fundamentales: el ondear la ikurriña en el Ayuntamiento de Donosti donde se celebraba el pacto de las fuerzas republicanas pero sin Euskadi, que le favorece a Cataluña la obtención tem­prana de su Estatuto, y su tenaz perseverancia por obtener una Universidad vasca, localizada en, por y para el país.


Intza, entre tanto, no tenía fáciles las cosas debidos a estos su­cesos y tensiones, pero eso no le detiene. En los años que van de 1956 a 1960, marcados por estos acontecimientos y los que segui­rán en la vigorosa década de los 60, pone su proyecto en marcha, contra viento y marea. Del 60 en adelante va a solidificar los lo­gros. Ya Joseba Rezóla se había puesto en contacto directo con él, presionando para la instalación de una emisora, sucesora de la Ra­dio Euzkadi que el Gobierno francés clausuró, en tierras venezo­lanas, tan potente que pudiera escucharse en la Euzkadi interior. Intza iba, poco a poco, captando simpatías y confianzas, como las de Isidro Monzón, hermano de Telesforo, que ejercía en ese tiem­po con éxito, de arquitecto en Caracas: le dio el primer donativo importante para la tarea, exclusivamente a su nombre, en un so­bre. Tras este acto inicial de confianza, debido a las fórmulas po­líticas que se decantaban por la resistencia pacífica o la violenta, hubo discrepancias entre los dos.


Contaba ya con la lealtad de un grupo de jóvenes del Cen­tro, los que le ayudarían a llevar a cabo estupendas realizaciones, entre ellas, Radío Euzkadi. ¡,a voz de la Resistencia Vasca en el Kxilio. Aunque habría ck- tener numerosos contados personales, todo* ImporliinlcN, el que nos lleva ñuta directamente a KaclloEuzkadi/Euzkadi Irratia, es el que mantiene con Xabier Leizao-la Aspiazu, hijo de Ricardo y María, sobrino del Lehendakari Lei-zaola. Era el mayor de nueve hermanos, nacido en Euskadi, y se dedicaba a trabajos de tipografía, aprendidos de su padre. Era un hombre de carácter apacible pero de ide^s inquebrantables. En su haber puede decirse que siempre «stuvo al servicio del país sin necesariamente ubicarse en puestos gratificantes. Era un hom­bre sensato en sus opiniones, comedido en sus juicios, amable en el trato. De buena estatura, con un abundante y espeso cabello oscuro que el tiempo plateó, destacaba en su noble fisonomía la sonrisa amplia y amable que iluminaba sus ojos castaños. Casado con Celia Matxain, poetisa, y de la que fue novio casi desde niño, tuvo de esa unión feliz, seis hijos.


Otro personaje que se une al grupo es Alberto Elosegi Amun-darain, nacido en Donostia en 1924. Abogado por la Universidad de Salamanca en 1950, asistió a su hermano mayor Kintxo como pasante en el juicio de Vitoria de 1953- Detenido, procesado y en­carcelado por actividades subversivas, decide exiliarse a Venezue­la. Junto a él parte Jone, compañera fiel, que en el Centro habría de organizar un grupo de danzas. Elosegi era tesonero, imperioso e infatigable en su quehacer. En Caracas encuentra trabajo como periodista en la revista Momento, de gran divulgación, y que lo conecta con personalidades como la de Gabriel García Márquez, el escritor colombiano que habría de obtener el Premio Nobel, Plinio Apuleyo Mendoza, uno de los gigantes del periodismo ve­nezolano, y Karmele Leizaola, maquetista de reconocida fama y difícil oficio por entonces.


No tardará mucho Elosegi, por presión de Intza, en fundar el periódico Gudari en un formato apto para distribuirse en el in­terior de Euskadi. Este periódico será soporte de la información radial, pero también el que promoverá, divulgará y logrará el mo­vimiento clandestino de los Aberri Egunas que comienzan desde 1964 a manifestarse en el país como rechazo a la larga dictadura. La nueva generación se impacientaba. El lema de Gudari era el de los Infanzones de Obanos: «Hombres libres en Patria Libre», y la foto portada con que se anunció el Aberri Kgima de Gernika, de 1965, es el de un joven de espaldas al e.spectador pero frente al Árbol, Incllnutlu la cabe/.a en postura revorenle, con las mimos en la espalda sosteniendo la boina. Calza abarkas, un pantalón ceñido por las medias montañeras y un jersey cubre su torso. Era en blanco y negro y causó impacto. Aún lo causa.


Gudari se empezó a publicar en Venezuela y así seguiría du­rante años. El único número que no se publicó en Caracas fue el dedicado al Juicio de Burgos, por las exigencias extraordinarias del caso. Ese número especial se le encargó, aunque el material literario provenía de Caracas, a Jokin Intxausti que vivía a caba­llo entre Donostia e Isturitz, hijo de Manuel Intxausti, un hombre generoso con la causa vasca, y fue supervisado celosamente por Joseba Rezóla. Este Gudari dio la vuelta al mundo, puede decir­se que internacionalizó el problema vasco, conmoviendo a la opi­nión pública internacional. En Caracas se difundió, el grupo EGI movió los medios, y el entrañable Bernardino Bilbao, hombre de STV, recurrió a los sindicatos, con él en la mano.


De tal forma se actuó, que el Congreso Nacional de Venezue­la dedicó una Sesión Extraordinaria al caso vasco. Se paralizaron los aeropuertos durante una hora, en protesta a la medida cruel de un dictador que no se saciaba en su venganza sangrienta, y se hizo la única manifestación de los vascos de Venezuela en la ca­lle, por la avenida de Sabana Grande.


Cuando los condenados a muerte fueron amnistiados, el Cen­tro Vasco de Caracas/Euzko Etxea desbordó de un entusiasmo vi­tal y generoso. Parecía que se recobraba la libertad, tramo a tra­mo, como lo habían hecho los gudaris en los Intxortas... Euzko* Guda riak gera / Euzkadi askatzeko...


Elosegi se instituyó como Director de la Sección Editorial de Radio Euzkadi/Euzkadi Irratia. Años después, en una crisis perso­nal debido al agotamiento, parte hacia Inglaterra con su familia,. en una primera parada que luego lo llevaría a Euskadi, concreta­mente a su Donostia natal. Gudari pasa de sus manos a las del joven Iñaki Anasagasti, en quien deposita una extraordinaria con­fianza en un hombre tan poco dado a delegar. Le traspasa tam­bién el nombre cíe batalla: Ronwro,


Nos aparece en escena, aunque ya lo leníamos en l'Yancia eon l;i primen) Ruello líu/kacll, José Joaquín (Jokin o J. .)., como-habríamos de llamarlo) Azurza, el técnico en telecomunicaciones. Después de su actuación en la Radio Euzkadi europea, se allega a Venezuela, junto a su esposa Begoña y sus dos hijos. Comien­za a trabajar en una petrolera, en el estado del Zulia. Él fue quien tuvo la idea de montar una radio.


La Compañía adoptó la decisión de renovar el material de te­lecomunicaciones que mantenía, y a Azurza le pareció buena idea comprar las cuatro torres emisoras, trasladarlas a Caracas, y mon­tar una radio clandestina. Cuando lo comentó con Intza, a éste le pareció bien, y cuando el grupo, reunido en sus sesiones semana­les, se enteró del asunto, le dio el visto bueno. A nadie se le ocu­rrió encontrar dificultades al proyecto. Y las tenía y muchas.


Si Elosegi era moreno, delgado aunque no frágil, Azurza es un hombre rubicundo, potente, de ojos azules muy expresivos, piel blanca y cabello rubio. Era comunicativo, de sonrisa rápida y hablar abundante. De carácter optimista y un profundo patriota. El grupo nuclear estaba compuesto, pero van a acceder a él dos jóvenes más.


Uno es Pello Irujo EHzalde, sobrino de Manuel Irujo Olio, el dirigente navarro, y nieto de Daniel Irujo Urra, el brillante defensor e íntimo amigo de Sabino Arana Goiri. Los Irujos de Estella/Lizarra eran familia adherida desde los principios al Na­cionalismo Vasco, castigada duramente con la expropiación de casa y tierras, encarcelamiento y destierro por los militares vencedores.


La misión concreta de Eusebio, por orden del Gobierno Vas­co, era rastrear a los vascos allí donde estuvieran, hospitales, con­ventillos y haciendas del interior de la isla, sometida a la férrea dictadura del general Trujillo, para enviarlos a Venezuela, donde parecía más seguro el porvenir. Fue de los últimos en partir de San­to Domingo, cumplida la misión salvadora, entre los que se con­taba Pilar Carrascal, la que era madre de un futuro yerno, rumbo a Venezuela, donde tras largos años de soledad, recibe en 1948 a la familia.


La familia tardó años en reunirse con él, entre cosas porque el Atlántico estuvo vedado a los barcos mercantes hasta el final de la Guerra Mundial. Pello conoció a su padre a los 8 años, cosa que siempre lamentaría.


El presente era trabajo, trabajo y trabajo, algunas veces des­medido, y dinero, dinero, dinero, siempre escaso. A más de ocho mil kilómetros de la Patria, para muchos desconocida, se trabaja­ba para la recuperación de su libertad y de su identidad. «El hom­bre es un aventurero de la utopía», afirmó Germán Arciniegas. Jorge Oteiza repetía: «La aventura puede ser loca pero el aventu­rero debe ser cuerdo». En verdad, sin los sueños, sin las atrevidas propuestas de futuro, sin la generosidad del ánimo, tiempo y bol­sillo, apenas puede entenderse cualquier acción humana.


Y mucho menos una del calibre de Radio Euzkadi/Euzkadi Irratia.


5 Grupo EGI Caracas. Realizaciones


Dinero, dinero, dinero... —clamaba Jokin Intza y no sin ra­zón. Nada puede llevarse a cabo sin dinero, añadía preocupado, fijando sus ojos en los componentes de la Mesa Cuadrada. Eran demasiado jóvenes y estaban, en la precariedad que resulta del exilio, comenzando desde la nada a levantar sus vidas económi­cas. Todos ellos, sin excepción, dependían de sus trabajos, del ascenso que en ellos pudieran obtener, para resolver el proble­ma monetario no tan solo de ellos mismos, sino de sus familias. Había que pensar seriamente en cómo conseguir, además, dinero para la empresa que se proponían. Los que componían el grupo y los que iban llegando después, tenían que tener claras dos co­sas; era una labor que* iba ;i requerir mucho tiempo tk' sus vidas y, además, mucho dinero di1 sus bolsillos.


Por de pronto comenzaron con una reunión semanal en la que se debatían con orden los temas a tratar. Durante 13 años a esta reunión semanal, llamada La Mesa Cuadrada, no faltó nadie, y después faltaron muchos de los que regresaron a Euskadi para seguir en otras reuniones de partido o de trabajo. Aún se siguen reuniendo en Caracas los que en ella quedaron, para debatir los temas de la política vasca.


Primeramente se congregaron en un apartamento de La Can­delaria, el populoso barrio que, desde la colonia hasta nuestros días, está poblado por inmigrantes canarios. Una bella y blanca iglesia colonial, bajo la advocación de la Virgen de la Candelaria, con su plaza de altos y frondosos árboles, vuelven placentero un barrio cuya arquitectura modesta carece de la espléndida estética de los edificios de la zona este de Caracas. Aparece registrada en los planos de la Caracas primigenia, y es protagonista en la rebe­lión que se llevó a cabo en el s. xvm de los canarios, comandados por Francisco León contra la poderosa Compañía Guipuzcoana, al grito de «que se vayan esos vascos que ni españoles son».


En las casonas destartaladas por los años, se instalaron pen­siones baratas, para los hombres y mujeres solitarios empeñados a costa del sacrificio de sus vidas «hacer las Américas.» La Cande­laria está, además, o por eso mismo, saturada de bares y restau­rantes de cocina económica, algunos regentados por vascos. Un denso olor a aceite de oliva refrito y patatas y chorizo parecía ser parte de la atmósfera del barrio.


Más tarde las reuniones se celebraron en el apartamento al­quilado por el grupo EGI en el edificio La Sierra, situado en la Avenida Libertador, al este de la ciudad. Hoy, se reúnen en la ofi­cina de López en Boleita, en el extremo este de Caracas.


Todo empezó con las tarjetas de Navidad. Por supuesto el tema era religioso pero desde el punto de vista vasco. No faltaba en el Belén la ikurriña, los pastores vestidos a la usanza del país, y el Zorionak escrito en letras resplandecientes. Cada año se cur­saban cientos de felicitaciones a todo el mundo para desear unas fiestas entrañables en las que todos, según la entrañable canción vasca, ¡sentían el llamado de la patria. l,a vieja canción tic- convo­catoria para sehahii1 H regreso.., Alor, alnr, niuttl t'xt


Así, mientras los jóvenes de Euzko Gaztedi del Centro Vasco/ Euzko Etxea organizaban los Coritos de Gabon e iban cantando la canción de casa en casa y recogiendo dinero, los jóvenes de EGI, además de integrarse en los coritos, vendían las tarjetas para idéntico fin. Ayudar a la resistencias vasca. A los hogares de los perseguidos. A la distribución de la propaganda en el país. Había sus diferencias. Los Coritos de Gabon enviaban directamente el dinero a París a través de la Delegación. El monto de las tarjetas de Navidad lo administraba el Grupo EGI y llegaba a la resisten­cia a través de Mikel Isasi, en Laburdi, con el visto bueno de las autoridades del PNV/EAJ y del Gobierno Vasco. La pugna en una tarea común movilizaba la actividad al máximo.


Aquello marchó bien. Como se necesitaba más dinero, se idea­ron cosas nuevas. De las románticas tarjetas de Navidad se pasó a las quinielas. Eran absolutamente ilegales y, por tanto, susceptibles de ser penalizadas si eran detenidos por la policía venezolana. El juego, excepto en dos de sus manifestaciones, la carrera de caba­llos o «5 y como popularmente se le llamaba y la Lotería nacio­nal, estaba prohibido en todo el territorio nacional. Los apasiona­dos del juego, los más ricos, solían embarcarse en los aviones de la línea KLM para llegarse a la isla de Aruba, en pleno Caribe, que fue posesión holandesa, donde se pasaban el fin de semana en el paraíso del juego en todas sus variantes: ruleta, cartas, maquinas, etc. Aun resultaba más temerario el asunto de las quinielas si, ade­más de su ilegalidad, estaba auspiciado por una sociedad que fun­cionaba' sin estatutos legalizados, y tenían como fondo el fútbol que se jugaba en el Estado español.


Pero todo vasco lleva en el alma algo de contrabandista, de hombre que vive con rectitud su vida privada pero que sabe caminar entre las fronteras de la ley imperante, que divide en dos, injustamente, su territorio. Eso Intza lo midió con exacti­tud. Impartía escueta pero firmemente órdenes precisas a su equipo para que aquello rodara sin problemas. Y funcionó bien. Los más jóvenes, e Intza en su coto predilecto de La Candelaria, donde deambulaba con facilidad como en los tiempos heroicos de la Resistencia en las 7 Calles de Bilbao, distribuían las hojas cíe quinielas, se encardaban de recogerlas y organt/ahan el mon­taje de premios.


Todos los que compraban la hoja de quiniela tanto en el Cen­tro Vasco como en el mundillo subterráneo de La Candelaria, o en los medios laborales y empresariales a los que llegaban los jó­venes componentes del grupo EGI, sabían que aquel era el juego más azaroso de todos, entre otras cosas porque los compradores tenían que confiar en la palabra de los vendedores. Como eran vascos, los criollos confiaban. Y un vasco en América, siempre confía en la palabra de un compatriota. Es un acuerdo tácito, por encima de cualquier rencilla personal.


En vista de que las cosas marchaban, el equipo se fue animan­do. Se decidió hacer un troquel para vender medallas de oro y pla­ta. Eran preciosas. Por una lado estaba estampada la faz de Sabino Arana Goirí, por el otro el escudo de Euskadi, tal como los patrio­tas vascos lo querían, con sus seis regiones históricas. Por supuesto que se discutió arduamente sobre la confección del escudo. ¿Era la Baja Navarra independiente o no de Navarra? ¿Se pondrían seis o siete escudos, por lo tanto? ¿Qué hacemos, con los cañones de Gi-puzkoa?... Ayudaron a la invasión de Navarra en 1512...


Este era el tema que Irujo el joven polemizaba con ardor ra­yano en la violencia, dada su condición de navarro. Jokin escu­chó y al final sentenció. Nada de cañones traidores a la esencia de la unidad vasca. Nada de desmembrar Navarra en dos. Para apaciguar los ánimos revueltos gritó con voz temblorosa: ¡Gora Euskadi askatuta! Así se decidió el escudo sin cañones y con seis territorios históricos. Ellos reconvirtieron el Zazpiak Bat tradi­cional, en el Seiak Bat de la nueva Euskal Herria, la que ellos, a ocho mil kilómetros de distancia, ayudaban a forjar para la Euro­pa del futuro.


Esa Europa de los pueblos que iban modelando los visiona­rios, los hombres cansados de las guerras, las matanzas, los impe­rialismos, las presiones militares; las injusticias y vejaciones histó­ricas.


¿Y la ikurriña? ¿Por qué no la ikurriña? Esta era la cuestión que manifestaba otro del grupo, recién llegado del interior de Ve-nexuela, recio hombre de ideas contundentes en el terreno na­cionalista y también en el de su vida cotidiana y laboral, Domeka laxarte.


La Ikurriña necesita un esmaltado especial para sus tres colores. Encarece mucho el trabajo sobre los metales preciosos —dictaminó Intza rotundo, agregando: No todavía, Domeka.


La idea no se desechó, y cuando se decidió elaborar llaveros «dado el éxito enorme» de las medallas, en metal, lo cual abarata­ba el costo, se hicieron con la ikurriña esmaltada en sus brillantes colores, y otros con el escudo. Se agotaron.


Y ¿por qué no la efigie del Lehendakari Agirre?, preguntaba el joven Guillermo Ramos, joven delgado, moreno, de cara alar­gada y vivaces ojos negros. Su nacionalismo estaba nutrido en las fuentes del Centro Vasco/Euzko Etxea y para él, la imagen del Lehendakari, a quien recordaba en su última visita a Venezuela, enardeciéndolos con su esperanza de retorno, era la imagen viva de la patria lejana. Sabino Arana es el maestro de todos los nacio­nalistas, los de PNV/EAJ, los de STV, los de ANV, aun de los socia­listas. Es la fuente de donde todos bebemos la esencia de la pa­tria, apoyaban otros. Así que en los futuros llaveros se estamparía la semblanza del querido Lehendakari muerto.


Intza zanjaba así las cuestiones planteadas. Todos habían ex­presado su opinión, y a viva voz, como era costumbre, y final­mente él decidía lo que era posible hacer. Ninguna de las suge­rencias quedó en el vacío. Era un capitán tozudo, despótico, pero al mismo tiempo complaciente. Escuchó siempre a todos y, para dirigirlos con cohesión y autoridad, dio a cada cual su razón.


Las monedas se vendieron como rosquillas. Nadie se negó a comprarlas. Las de oro salieron con más facilidad que las de plata, en aquella Venezuela opulenta. Por aquel tiempo estaban de moda las pulseras estilo cadena, de las que colgaban todo tipo de acceso­rios. Ninguna mujer del Centro Vasco/Euzko Etxea, por mayor pe­nalidad que estuviera pasando, dejó de llevar en su pulsera, aunque ésta fuese de metal ordinario, la moneda de oro del grupo EGI.

Los beneficios comenzaban a ser abundantes. Los jóvenes trabajaban a destajo en toda esta serie de operaciones: diseño y encargo del material, recogida, venta y distribución del mismo, compra exigente1 del material Nohranle. Ini/a entrenaba a cada uno mi montón correspondiente y no ¡uvplaba devoluciones, ya que eso, evidentemente, constituía un fracaso. No se había sabi­do convencer de lo bueno del material y de lo noble de su finali­dad, argumentaba rotundo, enojado.


Sea tarjeta de Navidad, qui­niela, moneda o llavero, razonaba, se había fallado en comunicar la esencia de la operación. Todo eso se hacía para la Resistencia Vasca. Para el trabajo de Libertad que se realizaba en la Patria. ¿Cómo alguien, alertado de ese propósito, iba a rechazar la com­pra de los objetos?


Las reuniones se hicieron más frecuentes. Se estrecharon los contactos y nacieron amistades perdurables. En todo el grupo se formó entonces y para siempre una cohesión que habría de so­portar la división política que siguió en el 86, del PNV/EAJ, y que dio lugar al nacimiento de Eusko Alkartasuna. Su trabajo y su in­terés estuvieron por encima de la política partidista. Sois los nue­vos gudaris de Euskadi, repetía Intza...

... Mendi tontorrean / Goazen gudari danok / Ikurriñen atzean...




EMEN EUZKADI IRRATIA.

EUZKO ERRESTENZIKO GUDARIEN DEYA.


Aquí, Radio Euzkadi. La Voz de la Resistencia

Vasca que transmite todos los días tres

programas en 13250 y 15000 kilociclos... 1965


Hacía calor en el estado Zulia. No más que otros días, igual que siempre, J. J. Azurza lo resentía. Su pálida tez y sus ojos azu­les parecían ceder fácilmente a la apretura del clima tropical y al sol tórrido de Maracaibo. Por otra parte, andaba acelerado. Iban a traer elementos nuevos (torres, emisoras, etc.) para moderni­zar la radio de la Compañía Petrolera para la cual trabajaba, la Shell. Las viejas torres emisoras, levantadas sobre la tierra roja y caliente del Zulia, calificadas por los técnicos como de la guerra de Crimea, pensaban enviarlas a una chivera, como se denomina en Venezuela a las chatarrerías. J. J. fue a revisar el vetusto apara­to al que tantas veces manipuló en sus funciones de trabajo, pero con una nueva visión, mucho más crítica. La emisora necesitaba urgentes retoques, pero él sabía cómo hacerla funcionar. Sus ex­pertos dedos, finos y delicados como los de un pianista, se mo­vieron por el cuerpo de hierro de la maquinaria. El viejo armazón vibró. Fue entonces, así lo contaba, cuando la Idea se apoderó de él, como le sucedió a Pablo en el camino de Tarso. Había encon­trado lo que necesitaban los vascos para comunicarse a través de los muros de la dictadura.


Llegó í\ la reunión de la Mesa Cuadrada de los lunes, sin aliento, tra.s haber conducido las m¡is ck1 die/. horas que separa­ban Maracíiibo ck- Canua.s. Le ofrecieron, en bromas, agua, hie­lo y whisky, o unii i. e r ved tu Polar, bien l'ríii. Lo reí luí/o lodo ron gesto impaciente, pues tenía prisa en detallar su plan. Intza, a quien le había adelantado el asunto, miraba con ojos ahuevados y semi cerrados a cada uno de los compañeros de la Mesa Cua­drada. Como ios conocía bien, sabía que nadie iba a rechazar la oferta de J. J., como así fue.


Los iba ganando sin demasiado esfuerzo. Cuando detalló la cantidad de dinero necesaria para la compra de la maquinaria y su traslado, unos seis mil bolívares, nadie pestañeó. Era una re­baja considerable a los tanteos que se habían realizado con an­terioridad, a instancias de Rezóla, y del Gobierno Vasco. Según informes del propio J. J. y de Iñakí Elguezabal, y apartando las consideraciones técnicas para una audición que debía cubrir ocho mil kilómetros. Sin ir más lejos, el costo de un transmisor (que habría que comprar en Estados Unidos y transportarlo a Ve­nezuela) podría alcanzar los 15-000 dólares, según su sofistica-ción. El bolívar, por entonces, se cotizaba a cuatro por dólar (en pesetas a unas 60), así que la cifra resultaba alarmante y además, en semejante traslado, podía fácilmente detectarse el secreto de la empresa. Ahora tenían casi en la mano un aparato de 5 kw, con dos transmisores completos de la misma potencia, que le permi­tía funcionar al tiempo en dos frecuencias diferentes. El coste de este aparato, nuevo, podía ser de unos 50.000 dólares, aseguró fi­nalmente J. J.


Y estamos hablando de una zoquetuda.,, ¡seis mil bolíva­res! —reafirmó mientras limpiaba el cristal de sus lentes y son­reía satisfecho.


Todos estaban absolutamente desbordados por la emoción. El sueño podía hacerse realidad, tras largos años de debate, iniciati­vas truncadas, informes sesudos pero que paralizaban el proyecto por su excesivo coste en maquinaria y personal. Cuando llegó el consabido momento de reflexión, mientras J. J., ya callado, se de­dicaba a beber su cervecita fría, se hizo un silencio profundo. Intza dejó pasar unos minutos y finalmente, con voz recia, preguntó con un modismo venezolano que había asumido como propio:

¿Le echamos pichón?


Nadie iba a poner un pero al proyecto. Y menos con Jo-kin, el Gordo, como ya le denominaban familiar y cariñosamen­te, aprobando la acción. Su siguiente paso fue llamar a Ramón Otxondo, que vivía en El Tigre, localidad del interior de Vene­zuela, y que mantenía una situación económica ventajosa, para pedir la financiación inmediata, cosa que logró sin problemas. A más, la oferta generosa del patriota Otxondo se ensanchó hasta ofrecer pagar sueldo de una persona para el cuidado de la emisora por seis meses. Nadie creía que podría durar más. Tam­bién Otxondo se ofreció a buscar un terreno idóneo por los al­rededores.


Cuando he hablado o entrevistado, mucho después, a los componentes de EGI sobre aquel momento, en ninguno de ellos palpé otra cosa que una decidida movilización hacia la empre­sa. Pello aseguraba que a él le pareció natural el paso a seguir. Todo estaba preparado para Radio Euzkadi/Euzkadi Irratia. El modo de obtener fondos económicos, la información bibliográfi­ca, la cohesión del equipo. Los inconvenientes no se sopesaron en ningún momento de esa euforia inicial, y en verdad eran con­siderables.


En primer lugar Radio Euzkadi/Euzkadi Irratia debía ser clan­destina tanto para los vascos como para los venezolanos, pero había que llegar a ciertos políticos importantes, para que hicieran la vista gorda. Eso, en cierto modo, ya lo llevaban algo adelanta­do Xabier Leizaoía, Alberto Eíosegi e Iñaki Zubizarreta, cuyos co­nocimientos del medio político venezolano y su intrusión en la política era más profunda. Tenían, desde las primeras conversa­ciones, la tarea de mover ciertas fichas para que no se paralizara cualquier acción emprendida. Rezóla, entre tanto, incansable en su afán, se movía en Europa, en el medio de la Democracia Cris­tiana, para el logro de los fines. Pero no obtuvo la respuesta re­querida.


Se insistía, pese a tantas diligencias, en el secreto de la em­presa. Era importante. Como se sabía del espionaje de la Embaja­da española, la petición cíe partidas monetarias debía disfrazarse, aun en los jímbltos del Centro. No se iba a poner confian/a en nadie porque no es que se denronl'lura, sino que se leinía que al-guien pudiera irse de la lengua. Rezóla advertía desde París del peligro de los tres enemigos: la imprudencia, la chivatería, y el caso fortuito. Contra ellos habrían de luchar los del grupo EGI, aunque hubo sus momentos de alarma porque ciertas personas se acercaron demasiado a la verdad.


Las torres de la emisora no podían colocarse en Caracas, era evidente, pero no tan lejos que se hiciera penoso el traslado a ellas, ya que los miembros del grupo nuclear vivían en la ciudad. Por eso se descartó el terreno de El Tigre que señalaba Atxondo, uno de su propiedad. J. J. habló al principio de cuatro torres, lo cual era un volumen considerable, y necesitaban espacio abierto, pero la grabación del material debía realizarse en un apartamen­to, no demasiado lejano al centro reproductor.


Azurza, con la conformidad del grupo, se convirtió en el Con­sejero Técnico, y nadie osó dudar de sus conocimientos en te­lecomunicaciones —su trayectoria profesional era impecable—, ni le puso pega alguna. Más tarde le ayudaría en su trabajo Jon Mikel Solabarrieta. Los puestos eran muy oficiosos aunque a la larga, todos hicieron de todo. Desbordados, hablaron finalmente de mantener una persona fija para asegurar la grabación cotidia­na y se señaló al joven Iñaki Anasagasti, para Caracas, y otra per­sona para guardar el lugar en la selva donde se iban a instalar las torres emisoras.


El sitio fue encontrado pronto. La hacienda La Virginia, que incluía una laguna, cercana al pueblo de Santa Lucía, a 60 ki­lómetros de Caracas, parecía el lugar idóneo donde instalar las torres, que fueron transportadas penosamente desde el estado Falcón, en unas gandolas, como se llamaba en Venezuela a los grandes camiones.


El párroco del pueblo de Santa Lucía, Bonifacio Urkizu, en conversaciones con J. J., fue quien señaló la hacienda abandona­da, propiedad de Luis José García. Cuando fue a visitarla con el cura, J. J. decidió, mientras trajinaba por la maleza espinuda, bajo los viejos árboles, escuchando el canto de las paraulatas, que era en verdad el sitio perfecto. Cercana a Caracas, para acceder coti­dianamente a ella, pero no tanto como para que pudiera ser localizada


Radio Euzkadi/Euzkadi Irratia va a ser escuchada en Eus-kadi pero nunca, nunca, lo será en Caracas —afirmaba rotundo J. J., que se encargó de que así fuera, no solo por la elección del sitio, sino además por un medio muy simple en la técnica de te­lecomunicaciones, que desviaba las ondas libertarias del valle de Caracas.


Llegar a La Virginia no era fácil entonces, no lo es hoy día. Para 1964 la ciudad de Caracas se había extendido por todo el angosto y largo valle, comiéndose en su crecimiento vertiginoso los viejos pueblos de Chacaíto, Chacao, Campo Alegre, Los Cho­rros, levantadas las urbanizaciones de Altamira, La Castellana, La Floresta, Los Palos Grandes, Las Mercedes, El Rosal, y Sebucán, devorando el cemento la jugosa y verde hierba sabanera. Pero el pueblo de Petare continuaba estando lejano, y por Petare se pa­saba, siguiendo después (se dejaba atrás el Ávila, la gran monta­ña de Caracas, y se adentraba en el Estado Miranda en dirección sur) por una carretera estrecha, tortuosa, montañosa. Se seguía las fuentes del río Guaire, el río de Caracas, el cual cruzaba la ca­rretera varias veces, y en la época de lluvias se desbordaba impi­diendo el tránsito. Había abundantes controles de la Guardia Na­cional, pues había guerrilla.


El dueño de La Virginia accedió al proyecto, suplicando silen­cio para su nombre y cobrando un alquiler mensual simbólico de ochocientos bolívares. Además conectó al grupo EGI con un aba­nico más amplio de autoridades venezolanas, que no opusieron resistencia a la implantación de cuatro torres para la radio clan­destina de los vascos. Hay que añadir que la CÍA, a través de la Embajada Americana, dio aviso a las autoridades venezolanas de la instalación de una radio en Santa Lucía.


Más que el asunto político de la radio, que les era enojoso, al parecer les molestaba que las ondas vascas interferían las comu­nicaciones de índole comercial entre Gran Bretaña y Estados Uni­dos, caso muy grave, y un grupo de sus técnicos pudo detectar la emisora en las cercanías de Caracas. Dado este conocimiento, era más que probable que llegara a la Embajada de España, como lie-#ó, y que consecuente con ñus continua* redamaciones, dclataní el desafuero, pero nacía consiguieron uiion y oíros. A los ameri-canos se les calló afirmando que no era comunista y desviando las ondas, para no interferirles el negocio. A los españoles, con la frialdad de unas relaciones diplomáticas tensas, se les aplicó el si­lencio administrativo. Aunque Manuel Fraga, por entonces Minis­tro del Interior, era un demandante obsesivo.


Se dijo que hasta el mismo Franco despotricaba contra la ra­dio clandestina que hablaba con verdad de su régimen odioso. Exigía a su policía y a su embajada venezolana que, de una vez por todas, quitaran ese estorbo del medio. Había respirado tran­quilo el día de la muerte del Lehendakari Agirre, en 1960. Creía, con esa estólida mente militar y poco cultivada que era la suya, que la cuestión vasca acababa aquel día. Para su sorpresa, rena­cía en una generación criada a ocho mil kilómetros del país de los vascos.


Estas dificultades fueron vencidas, gracias a la intervención decidida del ministro de Relaciones Exteriores venezolano, Gon-salvi. De él sí sabemos el nombre porque incluso llegó a perso­narse alguna vez en las reuniones de la Mesa Cuadrada. Apoyó a los vascos en su empresa, incondicionalmente. Hasta les llegó a ofrecer otro terreno y unas condiciones más favorables si arreme­tían contra Fidel Castro, ya despejado de su talante libertario de la Sierra Maestra y que mostrando la faz de su dictadura atroz im­pulsaba la guerrilla que se mantenía en el interior del país y en la propia Caracas.


Pero el Grupo EGI, que no era comunista, era esencialmente vasco. Y nada y menos el dinero, podía ingerir en la pura natura­leza de ese sentimiento. Rechazaron la jugosa oferta al asombra­do Gonsalvi.


Mudarse, añadieron, para suavizar la negativa, arrastrando tras sí a Pedro y Pablo, nombres que se dieron a las torres emisoras, ya enclavadas en La Virginia, era comenzar de nuevo, y eso iba a dar más trabajo del que podían soportar; así, entre conversacio­nes, reuniones, comenlarioN, fueron (oreando el asunto.


Por un tiempo, el que duró la concertación, dejaron de emitir para apaciguar los ánimos de unos y otros. Fue el precio que tu­vieron que pagar. También fue vencido el miedo que tenían a su rival, Radío España Independíente, la voz de la resistencia comu­nista. Radio Euzkadi/Euzkadi Irratia resultó más fiable en su in­formación y responsabilidad dial.


Como se dieron cuenta de que La Virginia necesitaba su guar­dián y encargado de emitir los Talos, se escogió a Isaka Atutxa, soltero, de Galdakao, un gudari, por entonces sin trabajo, y que aceptó el arriesgado trabajo de custodiar una emisora clandestina en medio de la selva venezolana.


Euzkadik behar ñau. Euskadi me necesita —comentó sim­plemente, al aceptar la encomienda.


La tarde en Venezuela cae a las 6. Caracas tenía por entonces un tráfico denso e impredecible. Se estaban realizando las auto­pistas vértebras que recorrían la ciudad de oeste a este, pero nun­ca fueron ni parece que lo serán, suficientes. Pese al tráfico, que mantenía los coches (carros como se denominan en Venezuela) parados horas sobre la ardiente vía de asfalto, y las dificultades que suponía atender a sus vidas privadas y compromisos labora­les, los jóvenes del grupo EGI decidieron que trabajarían los sá­bados y domingos de sol a sol en las tareas de la instalación del equipo en los linderos de la laguna de La Virginia.


Bien duro, a pico y pala, compadre —afirmaban entre risas.


Durante meses las manos de aquellos hombres dedicados a oficios de administración y oficina, estuvieron tan curtidas como las de un obrero de la construcción. Añadiría que esos hombres despidieron también no el olor rancio del sudor que procura el tra­bajo físico, sino que transpiraban de sí algo de ese suave aroma de los araguaneys, los esbeltos chaguaramos, los espinudos habillos, ceibas con sus semillas aceitosas envueltas en una lana blanca, de algún caobo asilvestrado, y un mango generoso en sus frutos de­liciosos, que una ve/ cobijaron las esbeltas cañas de azúcar de la hacienda, esa humedad del fango de la laguna mansa, ese perfume de la flora Iroplcal. Y que sun voces, cuando llegaban de La Virgi­nia tenían en algo, lu dulce Nonorldad del omitir del turplal.


Había prisa. Rezóla, entusiasmado por la idea, apuraba las decisiones pues se sabía que ETA pensaba instalar otra emisora en Argelia. Eso hacía que el grupo se dedicara al trabajo con fre­nesí. Fueron finalmente ayudados por una cuadrilla de obreros; tal cosa fue asumida y con pesar como absolutamente necesaria. Se levantaron pues las cuatro torres, se embutió la emisora (dos transmisores, llamados Pedro y Pablo) en una choza, a resguardo de las tormentas y del sol tropical, y tuvieron que abrir caminos en la maleza, para instalar las antenas.


Se fabricó una txabola. La amoblaron con dos camas, una mesa y armario, y sillas para jugar las previsibles partidas de domi­nó y mus, e instalaron una nevera capaz para las cervezas a consu­mir. En todos latía la conciencia de que la soledad sería demasiado profunda para Atutxa, y el compromiso tácito era compartir algu­nas noches con él y se elaboró un calendario de responsabilidades que se cumplió escrupulosamente. Durante algún tiempo, al obser­var que la incomunicación gravaba demasiado en el ánimo de Atu­txa, le destinaron como compañero al navarro José Elizalde. Otras veces acompañaba a Pello Irujo su cuñado, Bingen Amezaga, mé­dico, y así Isaka era revisado profesionalmente, hablaba de sus do­lencias, cosa que siempre conforta el alma, y tomaba las medicinas correspondientes. Atutxa, a finales de 1966, tuvo un grave acciden­te de coche, y fue internado en una clínica. Durante su ausencia, los miembros del grupo se repartieron las tareas que, al ser diarias, ponían en peligro los trabajos personales. Así que durante la con­valecencia de Atutxa, decidieron ofrecerle el puesto a José Elizalde, y posteriormente se fueron turnando Juan Ortiz, Jotxu Castañero, Julián Atxurra. Años más tarde, tras una visita inesperada de miem­bros de ETA, se decidió contratar un guardia jurado venezolano.


Nadie dejó de cumplir con su calendario previsto para acudir sábados y domingos a La Virginia. El que llevaba los Talos, como se denominó a los cáseles grabados, solía siempre, por más prisa que hubiera, echarse unos «palitos» y jugar una partidita al mus con Atutxa. Corriendo el tiempo, el hombre se aficionó al pueblo de Santa Lucía, y solía estarse ahí algunas tardes. Nadie pregunta­ba qué hacía por aquellos predios un «musiú», según el argot ve-ne/.olano, tan rico como singular, es dedr un extranjero, de ojos duros, complexión robusta y hablar Inlrlneado... que- clase do trabajo realizaba en La Virginia. Él hablaba vagamente de unas per­foraciones a la orilla de la laguna.


Igual encontramos petróleo por ahí, compadre, y nos ha­cemos todos ricos —explicaba en la bodega del pueblo, antes de iniciar su recorrido por los dos bares de Santa Lucía. Nadie le de­mostró jamás desconfianza. Sabían todos lo locos que eran los extranjeros, sobre todo los europeos, con ese asunto de hacer «las Américas».


Ni Atutxa ni ninguno de los pobladores de Santa Lucía ha­bía escuchado hablar de El Dorado de los conquistadores. De esa ciudad al borde de una laguna donde se sumergía un cacique cu­bierto de oro y cuyo fondo no era de algas y carecía de peces, porque estaba cubierto de una inmensa pátina del precioso me­tal dorado. La que describe enfebrecido el aventurero inglés Wal-ter Raleigh, en sus vanos intentos de llegar a la Manaos prodi­giosa, con su lago Cassipa, antecedente en el paso del encuentro con Manoa. Como un río que en vez de gotas de agua las tiene de oro que se observan en sus bancos, cuando el verano caliente seca las fuentes de agua. En cierto modo, La Virginia era El Dora­do para los jóvenes del grupo EGI.

Atutxa fue gudari, pero antes fue baserritarra. Pronto insta­ló un corral, criando gallinas.



La cabeza de la operación radial, tras varios domicilios preca­rios, se instaló definitivamente en el apartamento del edificio La Sierra, llamado así por su curiosa arquitectura, parecida a una sie­rra. Era un apartamento amplio y ventilado en el que se acolchó un dormitorio para lograr grabaciones perfectas. Las demás de­pendencias estaban atiborradas de paquetes de propaganda, cajas con llaveros, estuches con las monedas de oro. Como si se trata­ra de los baúles de un barco pirata tras la algarada filibustera de Maracaibo. Esto me sorprende ahora, cuando recuerdo las cosas... la cantidad de monedas de oro y plata allí dispuestas. Era tal la rectitud de cada uno y la confianza del grupo, que nadie presu­mió un robo. Y es que no lo hubo.


Tampoco creyeron que pudiera haber accidentes. Y lo hubo. Protegieron la puerta del apartamento con chapa blindada. Se cui­daba de que los cigarrillos, en ese tiempo la mayoría fumaba, se apagaran. No se prendían los hornillos de la cocina. Pero un día, pese a las precauciones, Iñaki Anasagasti grababa uno de los Ta­los, aislado en su cuarto de grabación, y no se percató del incen­dio que comenzó en la cocina a causa de un corto circuito.


El fuego se fue expandiendo solapado, apremiante... cuan­do Iñaki, finalizado el trabajo, abrió la puerta del cuarto acolcha­do, se enfrentó a una nube de humo tan densa que se quedó sin aliento. Cerró la puerta para tranquilizarse, contando hasta diez, y pensar en cómo salvarse. Su única salida de escape, la puerta, estaba bloqueada por el niego. Corrió hacia la ventana del cuarto, al parecer convertido en su panteón, forzó el acolchado, logrando abrirla penosamente. Desesperado se trepó al alféizar, y solo en­tonces recordó que estaba en el tercer piso.


Gritó. Gritó a pleno pulmón. Con las fuerzas cíe la desespe­ración. Por entonces el humo había atraído la atención de varias personas que llamaron a los bomberos que1, ¡ti ver al joven en la ventana, temieron lo peor. SI sallaba la nuierle era segura. Si se quedaba, también.


El fuego lograría penetrar en el cuarto, empujándolo al va­cío. Menos mal, por aquella vez, que Caracas era una ciudad en perpetuo estado de construcción. A poca distancia del edificio La Sierra estaban levantando otro y una grúa gigante maniobraba ahí. Advertidos de la trágica contingencia, manipularon la grúa hacia el joven que permanecía en la ventana, y le animaron a dar un salto en el vacío, hacia la grúa, pues no podían acercarla total­mente a la ventana.

¡Calcule bien, musiú\ buen brinco.

-gritaban los peones—, y dé un

Era su única posibilidad de salvación. Iñaki, así lo contaba después, se serenó, calculó la distancia, obvió el precipicio a sus pies, y saltó. Logró engancharse a la grúa. Y salvarse.


Intza fue el encargado de despistar a la policía que, al ver li­bros chamuscados, se dedicó a inspeccionarlos, y los encontró sospechosos. Tras una tarea de disuasión, unos bolívares de dis­tracción en los bolsillos, los agentes se retiraron sin dar el soplo de la extraña oficina que operaba en el incendiado apartamento del piso tercero del edificio La Sierra. En algunos apartamentos funcionaban burdeles. Eso no llamaba su atención.


Quizá lavando la desenfrenada imagen del edifico La Sierra, puedo afirmar que en mis largas esperas en lo que era su sala, mientras Irujo, tanto Manuel como Pello, grababan el Talo, mi hijo Xabier dio sus primeros pasos en solitario. Desdeñó de mi mano y caminó, vacilante pero independiente, sobre el opaco pa­vimento de granito de la sala, que no contenía mueble ninguno sino las cajas de las monedas de oro dispuestas a los lados, y en las paredes el afiche de Gernika, aquel que pregonaba «Gernikan gizona».


Allí irá —afirmó Pello con los ojos ilusionados, y fue esa la primera vez que hablamos en serio del retorno a la patria de la que nuca habíamos partido.


LAS MUJERES Y RADIO EUZKADI/EUZKADI IRRATIA


La Mesa Cuadrada la dirigía Jokin Intza y estaba compues­ta por hombres y aunque las mujeres colaboraban, ninguna lle­gó a la autoridad y categoría de Garbiñe Urresti, que fue admiti­da en esas reuniones semanales y por siempre jamás. De la casta bravia de las mujeres de Ondarroa, era una mujer alta, de buena planta, cabello plateado, ligeramente ondulado. Sus ojos negros eran muy vivaces y poseía un temperamento fuerte pero amable. Al poco tiempo de ingresar en el grupo se la empezó a conocer como Golda, en referencia a la presidenta de Israel, Golda Meier, por serle semejante en físico y resolución de carácter.


Su firme y buen criterio, que Intza respetaba, prevaleció en las muchas decisiones que se tomaron y se encargó con eficacia de la administración. Cuando Anasagasti decide regresar a Euzka-di, Golda le sustituye en la más que difícil tarea, junto a Jon Gó­mez. Hace poco murió en Caracas y en el teleberri de EITB se la mencionó en una breve noticia. Mucho más hubiera merecido una mujer de sus méritos y de tanta entrega a la causa nacional vasca.


Como locutora permanente se contó con Maite Leizaola, pero también con Julene Urzelai, la mitinera de Emakume Abertzale Batza en los tiempos anteriores a la guerra, cuando se luchaba por conseguir el Estatuto Vasco. Era una mujer preciosa. De esa gracia que parece propia de la mujer de Gipu/koa. Con el cabello dorado, los ojos de un a/.nl celeste, dulce la sonrisa y finid 1 el cuerpo, no envejeció. Tenía la voy. armoniosa que emocionó a su generación y u la que nos levanlílbunuw en Vene/líela, EÍMliihu llena de gracia, como el Ave María, y con ella en Radio Euzkadi/Euzkadi Irratia se rememoraba un tiempo de lucha verbal, de agitación patriótica, de un cierto sentido de igualdad femenina en la lucha política.


Como empaquetadora de Gudari se contó con la colabora­ción de Karmele Leizaola, cuya reputación en ese ámbito profe­sional era reconocida por el periódico El Nacional, uno de los más prestigiosos de la América Latina por aquel tiempo. Karmele solía a más, grabar en euskara y castellano que en ambas lenguas tenía una voz agradable y autóctona. A quien esto escribe se la desechó por su acento americano, y sin contemplaciones, así que me dediqué a colaborar modestamente, eran mis primeros pinitos literarios, en Gudari.


CONSIGNAS TRANSMITIDAS POR RADIO EUZKADI/EUZKADI IRRATIA


Durante los trece años de su existencia, la Emisora comenzó con su lema: «Aquí Radio Euzkadi la Voz de la Resistencia Vas­ca...», pero aparte de su editorial, en las páginas de Gudari ve­mos lo que el grupo EGI en realidad quería que fuera su radio: un Irrintzi de Combate. Oírla era una obligación moral. Trasmi­tir sus mensajes, un deber. «Vasco: anima a los jóvenes gudaris de R. E., enviando informes de recepción a la siguiente direc­ción: Boite Postal 59. París. Francia.» «Contra los rumores, Radio Euzkadi/Euzkadi Irratia», afirmaban en Gudari y en la propia Radio. «EGI. Con la verdad. EGI con la acción. EGI con la rebe­lión. Hacia la libertad». Luego se sucedían las consignas para los días de Aberri Eguna, para las huelgas. Se repetían en cada Talo que se facturaba. ...

Irrintzi bat entzun da mendi tontorrean...


Actuacion poca conocida de 4 sacerdotes vascos en Radio Euzkadi


Aita Patxi Albizu comentaba que cuatro curas de la misma promoción y que estaban en Venezuela, nunca hablaron de ello estando involucrados en trabajos para la Txalupa, nombre que camufladamente se le daba a la Radio Euzkadi que estaba bajo la férula del gobierno pero que nadie sabía que se encontraba en Venezuela y el nombre de Txalupa se le puso para que se creyera que estaba en un barco pesquero en el Golfo de Bizkaia.


Los curas aludidos fueron Boni Urkizu, Iñaki Ugalde, Antonio Mendiluze y Aita Patxi Albizu. servían de locutores en euskera y lo hacían muy bien.en especial un programa muy completo en relación al juicio de Burgos y otros más. la sintonía era en euskera, castellano, inglés y francés que se utilizaba.


Los lunes iba al edificio Sierra y luego Pacairigua donde estaban los estudios y grababa el programa del día y dejaba grabados varios de la semana.


Aita Patxi fue asimismo director de la Ikastola que funcionó en el Centro Vasco de Caracas con nada menos que 130 niños y seis andereños.


Fue capellán de la colectividad y todos los primeros domingos de mes celebraba, en la iglesia de San José de Tarbes


EL DÍA FINAL


La labor duró trece años. La utopía fue hecha realidad. A par­tir de 1972 el grupo nuclear se va instalando en Euzkadi y se in­tegra en las acciones de PNV/EAJ. Particularmente emocionante fue la llegada de Alberto Elosegi y su familia en 1977, arribando a Santurtzi en el ferry de Londres. Acogiéndose a la Amnistía Real concedida ese año, llegaba a tierra vasca en un vetusto coche in­glés, con Jone, la compañera inseparable y valiosa, con sus hijos, pequeños aún. Traían la niebla del Támesis en los ojos y se en­frentaban a la polución de una Bizkaia arruinada económicamen­te, con los fuegos fatuos de Altos Hornos ardiendo a la margen izquierda del Nervión.


En la rada le esperaban Intza, Anasagasti, Azurza, Irujo y Leizaola. Elosegi bajó del coche con lágrimas en los renegri­dos ojos, y fue dando un abrazo a cada uno de sus compañe­ros y uno más fuerte, a su capitán Intza. Nadie dijo una palabra porque la emoción era singularmente fuerte. Tras un rato, Intza irrumpió en un ¡Gora Euzkadi Askatuta! que resonó en el mue­lle y al que todos contestamos, ante la sorpresa de los que nos rodeaban.


En aquel tiempo se tentaba mucho la suerte proclamando la verdad vasca. Pero el grupo nuclear afirmaba cabalmente su com­promiso hasta el último extremo: el regreso a la patria y el traba­jo de seguir velando por su libertad.


y vascos, a nuestros familiares y a nuestros muertos en el pan­teón de los vascos del Cementerio General del Sur.


Dejábamos una parte de nuestra existencia en América y teníamos que com­poner lo que nos quedaba en Euskadi. Desdeñábamos de una fu­tura prosperidad económica. Comenzábamos una vida nueva en el viejo país de nuestros padres y, en cierto modo, advertíamos cuánto habíamos cambiado respecto a ellos. Nunca seriarnos del todo vascos porque jamás dejaríamos de ser del todo americanos. Con esa dualidad habíamos de vivir, como si fuéramos cada uno de nosotros las dos emisoras, Pedro y Pablo.



El grupo nuclear EGI Caracas hizo un último esfuerzo con­junto pues la vida los iba a disgregar: Anasagasti se quedaba en Bizkaia, Azurza, Elosegi e Intza en Gipuzkoa, e Irujo en Na-farroa. La despedida de la Radio era también la despedida del equipo.


El cierre de Radio Euzkadi/Euzkadi Irratia se anunció al final de la Asamblea. Le tocó a Pello Irujo un cometido difícil porque debía anunciar a los allí congregados, alma y nervio del país en el futuro, que la radio, alma y nervio de su generación en Vene­zuela, emitía su último programa en Santa Lucía.


Que Pedro y Pablo, tras trece años de labor continua, calla­ban para siempre.


Entre tanto, en Venezuela, aquel 30 de abril de 1977, el resto del grupo colocó el último Talo en el cuerpo de la emisora. Pedro y Pablo escupieron su humareda habitual e hiparon sus últimos ruidos. El programa fue breve. Había tanto que decir que ellos también lo sintetizaron en una sola frase: «La labor está cumpli­da.» Lágrimas ardientes corrían por las mejillas curtidas de Gui­llermo Ramos, Domeka Etxarte, Félix Aranguren, Iñaki Aretxaba-leta, Joseba Iturralde, Txomin Bizkarret, Jon Mikel Olabarrieta, de Atutxa, de Elizalde...


Desplazados desde Caracas a La Virginia, a El Paraíso, bor­deando el río Guaire que en la época de lluvias tantas veces nos inundó peligrosamente la carretera, cruzando el puente de metal militar, salvada la inspección de la Guardia Nacional, con pruden­te miedo a los guerrilleros que deambulaban cercanos, llegaron al borde de la laguna en la que una vez un trapiche molió caña de azúcar. Triste el íínlmo pero cumplida la misión, dijeron adiós a labor, enterrando en ln selva vene/olíina l


Componente de radio Txalupa


Jon Mikel Olabarrieta, Santi Guruzeaga, Paul Agirre, Paulin Urresti, Guillermo Ramos eta Peru Ajuria. Zutik: Domeka Etxearte, Ricardo Libano, José Luis Atxa, Iñaki Erkoreka, Isaka Atutxa, Pello Irujo, Iñaki Anasagasti, Iñaki Aretxabaleta, Iñaki Landa, Mikel Olasagasti, Juan Mari López, Jon Gómez eta Kepa Lekue.

Operó durante 13 años. Un grupo de entusiastas patriotas, que formaban parte de EGI-Caracas, lanzaban sus mensajes, en euskera y castellano, día tras día en emisiones de media hora, a los cinco continentes, culminando con el hermoso lema sabiniano de EUZKOTARREN ABERRIA EUZKADI DA — Euzkadi es la Patria de los Vascos.

El 13 de abril de 1977 dejó de emitir.






6 EUZKO-DEIA LA VOZ DE LOS VASCOS EN VENEZUELA


Octubre y noviembre de 1959: un grupo de gente activa se reunía casi a diario en alguna mesa del gran salón del Centro Vasco. Parecían poseedores de un se­creto. Algo se tramaba. Luego empezaron a pedir cola­boraciones. Pero la mayoría de los socios seguía peñ­erado en el secreto. . .


El 9 de diciembre de 1959, a los tres meses de la «uñera idea, de la reunión preliminar, el secreto abrió puertas con voces, música, noticias, canciones por ma emisora local. Había nacido "Euzko Deia", La Voz le los Vascos en Venezuela, un programa de radio que turante una hora —de una a dos de la tarde del domin­io— traía a la Colonia Vasca el alma de Euzkadi, con royección externa e íntima. Los 1.300 kilociclos de Eadio Crono Radar se sintonizaban los domingos y allá oaban los txistus, las masas polifónicas, los cantantes, oficias, los comentarios, el acordeón y la dulzaina; todo » vasco se expandía por las ondas hertzianas.


"Señora, señora, para dar gusto a esas caráotas . . ."


Los anuncios que ayudan a la economía del programa u sido y siguen siendo simpáticos. Hay locutoras y enitores en euzkera y en castellano, con el sabor criollo : la propaganda. Pero. . .


No hay peros en "Euzko Deia". Hace dos años y medio que este programa sale a su hora por la misma nsora y mejorado cada día. Es el acto uniforme del antro Vasco, es el trabajo impersonal y en equipo de la misión de Radio. No hay lapsos, ni omisiones, y hasta

perdonan las pequeñísimas "meteduras de pata". Euzko Deia" es el orgullo de los vascos de Venezuela "Euzko Deia" merece todo el aporte y apoyo moral con nuestras felicitaciones.

"Y seguidamente, el genio del txistu, Polentzi tezala..."


"Euzko Deia", grato y ameno, nos trae la música en b la extensión folklórica y cultural de Euzkadi. Re­ndamos programas de gran valía en este sentido: Ac­ciones del Coro Pizkunde, de Ochotes del Interior y Exterior, conciertos de canto, acordeón, antologías mímenla les. programas diferidos desde Bilbao o Bia-r. etc.... Y todos los domingos una selección de backmes en programas bien confeccionados.


"Y ahora, nuestro editorial. . ."


Cada domingo, en la libertad democrática de Vene-b_ la voz oficial de "Euzko Deia", que acoge libre e arria]mente los conceptos de todas las ideologías vas-, lanza su opinión nacionalista o su comentario inter-íonal en una proyección universalista, dentro de núes-ancestrales cánones de libertad y justicia humanas. d concepto claro de nuestro ente demócrata y nuestra icterístíca de causa y búsqueda de las libertades, de iercchos de los pueblos y de los hombres.


"Noticiero Euzko Deia"

Y el txistu suena en su "kalejira" para anunciar las informaciones de su boletín informativo, confeccionado con plausible e informe trabajo. Son nuestras noticias, o las de los luchadores por la libertad, son nuevas de alegría como en la declaración de los 339 sacerdotes que reclaman libertad a Franco, son actos de resistencia como el 18 de julio de 1961, son voces de protesta como en las recientes huelgas de Asturias, Euzkadi, Cataluña, etc... . Pero también son quisicosas de interés como el precio de las papas, la última victoria de Ataño X, la actuación de grupos teatrales en la patria, la castellanización de nues­tros caseríos. . .

Y en Caracas, los vascos de Venezuela sentimos la segunda patria, integramos la marcha de la república. Y así sale la música de arpa, cuatro y maracas para ofre­cernos un pasaje o un ritmo orquídea en ocasiones, y siempre como sintonía de nuestras actividades en el seno de El Paraíso.


"Euzkadi es la patria de los vascos"


Esto es "Euzko Deia", la actividad más sobresaliente, el impacto más fuerte que ha dado al exterior la Colonia Vasca y su Centro en estos veinte años. Es un programa que cunde y da frutos. Es un hecho que resaltamos sin cortapisas, por orgullo razonado de su existir y de su superación continua. Y aquí debemos señalar la colabo­ración de todos, de los componentes de la Comisión de Radio, de los colaboradores, de las entidades, de los anunciantes, de Crono Radar, de los que ayudan econó­micamente, y de los que se unieron hermanados en aquel acto del 18 de febrero de este año, cuando "Euzko Deia" organizó un domingo de festividades para recaudar fon­dos para sus equipos de grabación.


Y "Euzko Deia" progresa. Hoy cuenta con una mo­derna instalación de grabaciones, con gente entusiasta que dará amplitud a sus actividades culturales, que se expandirá hacia otras corno las de Teatro Cinematología, Discos, etc.


Adelante, pues, que todos los vascos de Venezuela apoyan la labor de los que hacen y mantienen a "Euzko Deia". Que sigamos escuchando el irrintzi y la marcha de San Juan. Y nuestras sinceras y cálidas felicitaciones.




7 Los Hijos De Gernika. La Película


Había más planes. En la década de los 60, que en muchos aspectos fue una explosión libertaria en toda Europa y en la misma América, se exhibe la película Morir a Madrid. Era un largome-traje del sitio de Madrid, con documentos gráficos que aportó en gran medida el Gobierno Vasco en París, a más de las fuentes oficiales de la República Española.


Resultaba una visión escalofriante de la guerra civil del 36, y como fondo tenía las hermosas canciones de la resistencia española. Caras patibularias, piedras contra cañones de última generación, aviones dejando caer bombas sobre una población indefensa que corre despavorida hacia ninguna parte. Dolor, desesperación.


Los cines de Caracas se llenaron de espectadores ávidos ante la novedad. La Embajada de España, una vez más, intentó detener la proyección de la película que de tal modo descubría la pútrida verdad del régimen fascista, su alzamiento militar contra la República, pero no lo logró.


Intza, en la reunión semanal de la Mesa Cuadrada dictaminó con pocas palabras que había que hacer una película, pero mostrando el mundo vasco. Era cuestión sencilla, señaló. El Gobierno Vasco tenía bien organizado su material de archivo. Como siempre, todos aceptaron la idea sin analizar las complicaciones.


La confección de Los Hijos de Gernika fue laboriosa y bastante costosa. Acostumbrados a que todo podía ser elaborado por ellos mismos, lo que significaba un ahorro considerable de dinero, se dieron cuenta, esta vez, desorientados, que no era posible.


En primera instancia tuvieron que aceptar que elaborar un guión cinematográfico no era tan fácil ni tan siquiera para un Elo-segi, tan ducho en artículos, consignas y otros tipos de escritura. El guión fue rehecho varias veces hasta que hubo de terminar en manos expertas que le dieron forma, vigor y concreción suficientes como para lograr el impacto deseado. Eligieron como locutores a Xabier Leizaola y Pello Irujo, ambos con un timbre de voz muy grato, pero resultaron noveles para el asunto. Tras numerosos ensayos en estudios de grabación, la voz de Xabier Leizaola sirvió para reproducir la del Lehendakari Agirre, en euskara, en el juramento de Gernika, el 6 de octubre de 1937, pero lo demás lo hicieron locutores profesionales. El montaje de las secuencias, para lograr los efectos, hubo de ser sometido a tratamiento profesional.


De todo eso aprendieron, jóvenes y ávidos como eran, y lo habrían de verter en Radio Euzkadi/Euzkadi Irratia, donde ya no necesitaron profesional alguno. Ellos fueron los locutores, los redactores, los confeccionadores de la programación.


Los Hijos de Gernika se exhibió en cines de Caracas con el mismo éxito que Morir en Madrid. Era un documental del pueblo vasco, de su historia, de su sacrificio, de su sufrimiento, de su resistencia. Quienes la vimos no una sino innumerables veces, lloramos en cada vez, de la más pura emoción. Nadie se cansó de verla. Se convirtió en un clásico de las actividades del Centro Vasco/Euzko Etxea. Todos le concedieron su aprobación. Años después, en los primeros mítines de propaganda de PNV/EAJ fue exhibida, por primera vez, en Algorta.




8 El aporte economico del exilio Vasco Venezuela Siglo XX al gobierno Vasco en el exilio


A los pocos meses de su llegada a Caracas, el colectivo de exilados comenzó a reunirse en el hotel Zuriñe. Tres años después abrió sus puertas el primer centro vasco, pero a los tres meses de su inauguración ya se había quedado pequeño e inauguraron un nuevo centro el 31 de julio de 1942. Y aquel local ya contaba con un frontón., posteriormente se inauguraba el tercer y definitivo Centro Vasco de Caracas El Paraiso 5 de Marzo de 1950


Con la llegada de tres barcos, el "Cuba", el "Flandre" y el "Bretagne" a los puertos de Venezuela, venían con sus vidas truncadas por los horrores de una guerra que nunca quisieron pero que hubieron de aceptar, con heroica determinación, en defensa propia y de sus valores nacionales

Hace diez años llegaron los primeros. Exiliados con la ikurriña en el asta de los pesqueros, y la decisión en el corazón de cada cual. Lo habían perdido todo en la lucha por su Patria y llegaban a tierra desconocida. La misma que siglos atrás divisó Lakotsa y Lope de Aguirre, la misma en que nació Bolibar.


Con esta pequeña introduccion, se desea destacar que en tan solo 10 años la colectividad vasca en Venezuela, logro convertirse en la principal aporte economico del Gobierno Vasco en el Exilio


En 1951 tras la expropiación de la sede del gobierno vasco en la avenida Marceau de París y su traslado, con fondos provenientes de Caracas, a la nueva sede en la calle Singer


En el Centro vasco de cCaracas, recaudaron el dinero en poco más de una semana y se convirtieron en la principal fuente de financiación del gobierno vasco en el exilio hasta la caída de la dictadura, más de dos décadas después


Se organizaron cenas Profondos para tal fin, es de detacar las visitas de el Lendakari Jose Antonio Aguirre, Jesius de Leizaola, Karlos Garaikoetxea, asi como visitas del Vice presidente Dr. Joseba Rezola, Vice Presidente F. J. de Landaburu, .y Xabier Arzalluz Presidente EBB


Administrativamente se organizo dichos fondos recaudados en asientos contables, y se procedia al envio de remesas internacionales de dinero a traves de la figura Movimientos de caja: (Musica y Coreografia) a fin des despistar a las autoridades franquistas



Asi mismo desde el Centro Vasco de Caracas, se enviaba dinero en Pagos a Jesus de Galindez







9 La Cultura Vasca Conferencias dictadas en el Centro Vasco de Caracas1961


La asociación pro-universidad vasca ofreció un interesante ciclo de clases sobre cultura vasca o cargo del Dr. Vicente de Amezaga Aresti Abogado y Miembro de Numero de la Academia de la Lengua Vasca


La finalidad de estos cursos organizados por la Asocia­ción Pro-Universidad Vasca fue dar a todos los vascos la oportunidad de adquirir un sólido conocimiento del ser nacional vasco.


L—LA TIERRA. Territorio primitivo y actual suelo vasco. Zonas y paisajes. La montaña y el mar.

2.—EL HOMBRE VASCO PRIMITIVO. El vasco en la pre-histo-ria. La civilización franco-cantábrica: su alcance y caracterís­ticas su supervivencia en la Euzkadi de hoy.

3-—EL HOMBRE VASCO HISTÓRICO. Concepto del vasco a través de griegos y romanos, la literatura francesa y española del Siglo de Oro; los viajeros extranjeros; estudio caracteológico.

4.—EL COMPLEJO AGRÍCOLA, EL PASTORIL Y EL MARÍ­TIMO. Mineros y Ferrones.

5.—RELIGIÓN ANTIGUA. Calendario vasco. Mitología.

6.—EL CRISTIANISMO; su introducción en el país. Hechicería. Heterodoxos. Sentido de la religiosidad vasca.

7.—LA LENGUA VASCA: características generales; área primitiva de la misma; retroceso de sus fronteras a través de las diversas vicisitudes históricas. Influencias.

8.—LA CASA VASCA; su función étnica y social. Instituciones jurídicas de ella derivadas: la troncalidad; el heredero; la co­municación floral.

9.—LA FAMILIA base de la democracia política vasca. El voto foguera!. Otras instituciones de raíz familiar.

10.—LA EMIGRACIÓN; raíces y alcances de este problema.

11.—EL APELLIDO; su origen, clases y significación; los apellidos vascos en Venezuela.

12.—GREMIOS Y COFRADÍAS ANTIGUAS; las relaciones de ve­cindad.

13.—EL MUNICIPIO autónomo y democrático; sus aspectos en las distintas regiones del país vasco de los orígenes a nuestros días.

14.—ORGANIZACIÓN SOCIAL. Contenido de la democracia vasca; sentido de la igualdad; reacción contra los intentos feudales de los Parientes Mayores. Nobleza universal.

15.—LOS ELEMENTOS DISOCIATIVOS: Oñacinos y gamboinos, agramonteses y beaumonteses, sabeltzuris y sabelgorris.

16.—EL PUEBLO en los períodos romano, visigodo y árabe: luchas y vicisitudes; la unidad. Sancho el Mayor.

17.—INSTITUCIONES ESTATALES. El Ducado de Vasconia; orí­genes y trayectoria histórica.

18.—REINO DE NAVARRA; síntesis histórica de su grandeza y y miseria.

i ••. fu.uu jjJJ IUJL.J1.LH, liSLULUJU \ltí UUlp'IJzc'oa y Álava; características de los mismos; separación y relaciones mutuas.

20.—,LABURDI, ZUBEROA Y GENABARRA; desarrollo propio; sus vinculaciones con Francia e Inglaterra y sus relaciones con los estados vascos del Sur.

21.—FUEROS VASCOS: Su aparición escrita en las distintas regio­nes de Euzkadi; carácter fundamental de los mismos.

22.—DERECHO VASCO: Instituciones básicas del mismo; origen, sentido y valor de las mismas.

23.—ORGANISMOS FORALES.—Las Juntas Generales; organiza­ción y funciones; otros organismos gubernativos. Eí Regimiento y la Diputación General.

24.—VIDA INTERNACIONAL; los tratados con Inglaterra y la ex­pansión marítima y comercial vasca.

25.—LA EDAD MEIDA. Las llamadas uniones a Castilla; su senti­do y alcance. Intentos de absorción; cuatro glorias patrias.

26.—EL RENACIMIENTO. La conquista de Navarra; historia de una perfidia.

27.—LOS VASCOS EN LAS EMPRESAS DE LA CORONA DE CASTILLA; precedentes y desarrollo.

28.—LOS VASCOS EN LA LITERATURA CATELLANA; desde Gonzalo de Berceo a nuestros días.

29.—EL EUSKERA; Bernardo Dechepare, primer poeta en lengua vasca; estudio de su obra.

30.—PEDRO DE AXULAR, el más grande prosista euskérico. Es­tudio de su "GERO".

31.—EL PRINCIPE DE VIANA; imagen de su patria y hombre del Renacimiento.

32.—LA CONTRARREFORMA. Ignacio de Loyola y Fracisco de Xabier.

33.—DESCUBRIMIENTO DE AMERICA. Los vascos en el mar; balleneros y bacaladeros. Embarcaciones e invenciones maríti­mas vascas.

34.—LOS GRANDES NAVEGANTES. Juan de Lacosa, Sebastián de Elcano.

35.—EL DERECHO DE LOS PUEBLOS RECIÉN DESCUBIER­TOS; Francisco de Vitoria y su doctrina de Derecho Interna­cional.

36.—LOS MISIONEROS. Antxieta, Azpilikuetas, etc.

37.—LOS CIVILIADORES. Juan de Zumarraga.

38.—LOS FUNDADORES. Irala, Caray, Zabala.

39.^LOS COLONIZADORES. Urdaneta y Legazpi y la empresa de las Filipinas.

40.—LAS PRIMERAS VOCES DE LA LIBERTAD; Alonso de Er-cilla y Lope de Aguirre.

41.—EL SIGLO XVIII. Desarrollo marítimo; El Consulado de Bil­bao. Proyección internacional de sus ORDENANZAS.

42.—EMPRESAS COMERCIALES ULTRAMARINAS; La Real Compañía Guipuzcoana de Caracas. Síntesis de sus actividades y realizaciones.

43.—EMPRESAS CULTURALES: La Sociedad Vascongada de Amigos del País; Peñaflorida y sus colaboradores. Alcances de la obra realizada.

44.—SIGLO XIX. La Revolución Francesa y su repercusión en la Euzkadi continental. Pérdida de las libertades de estas regiones.

45.—LA GESTA NAPOLEÓNICA. Resultados de la misma en el norte y en el sur del país.

46.—LA CUESTIÓN DINÁSTICA ESPAÑOLA. La primera guerra carlista; sentido de la intervención vasca. Zumalacarregui, el genio vasco de la guerra.

47.—LA SEGUNDA GUERRA CARLISTA. Sus características; pér­didas de las libertades, per vi ven cías.

48.—José María de IPARRAGUIRRE; el bardo errabundo.

49.—LA REACCIÓN EN EL PAÍS; fueristas y "euskalerriakos". Intentos culturales y políticos de renacimiento: Arturo Campion.

50.—SABINO DE ARANA GOIRI; raíces, vida, obra y doctrina.

51.—RENACIMIENTO VASCO. Aspecto cultural. Congreso de Es­tudios vascos. La Sociedad de Estudios Vascos. La Academia de la Lengua.

52.—LA POESÍA ÉPICA. Precedentes. El poema "EUSKALDU-NAK" de Nicolás de Ormaetxea.

53.—LA POESÍA POPULAR. Los bertsolaris. El bardo Fierre de Echahun.

54.—LA LÍRICA. Precedentes y contemporáneos. Xabier de Lizardi y su obra.

55.—EL TEATRO. Las "PASTORALES". Intentos modernos de creación.

56.—EL LIBRO vasco en euskera y castellano; historia, presente y futuro.

57.—EL PERIODISMO, EL CUENTO, LA NOVELA; las traduc­ciones.

58.—LAS REVISTAS CULTURALES; obra realizada y por hacer.

59.—ARTES PLÁSTICAS: música y danzas;'deportes.

60.—EL PORVENIR DE LA CULTURA VASCA. De la escuela primaria a la Universidad. El euskera lengua de cultura



10 Ikastola del Centro Vasco de Caracas


La más sorprendente de las actividades de la comunidad vasca de Caracas —y esa crece—, es sin duda la ikastola, que cuenta con ciento doce alumnos. Los estudios (bilingües) que se cursan en ella, tienen el reconocimiento oficial del Gobierno venezolano. Directora estatal es Graciela Bravo, una profesora criolla que ocupa el cargo


desde hace dos años. Cumple los requisitos exigidos por la Adminis­tración: es titulada universitaria y venezolana.


El sistema educativo es mixto (niños y niñas juntos), como en todos los colegios de la República. Y también mixto en cuanto a las materias que se imparten: todas las de la enseñanza obligatoria local, más la historia y el idioma vascos.

Los estudios tienen dos niveles: el preescolar («kinder» y prepa­ratorio) y la primaria, con los seis grados completos.


«Aquí tenemos niños de hasta doce años, pero eso no quiere decir que no pueda haberlos de edades más altas. Lo que pasa es que, como vienen desde muy chicos al «kinder», logran superar todos los niveles cuando aún son pequeños, y llegan al sexto grado de primaria entre los diez y los doce años; pequeñísimos.

El sexto grado equivale al ingreso en el bachillerato. Y de aquí salen ya solicitados en los distintos liceos.


Las enseñanzas vascas se dan en todos lo cursos de primaria y hay una condición muy epecial: que las maestras de «kinder» y prepa­ratorio hablen vasco. Todas son vascas.


A los niños les hacemos seguimiento; o sea, estamos pendientes del resultado en los liceos, y son de maravilla. Están muy bien atendi­dos, en el aspecto salud no tienen problemas y, entonces, captan. Si los compara, por ejemplo, con los chicos mal alimentados... Este colegio no puede equipararse con el tipo de centros en que yo trabajé, usted sabe, escuelas de las zonas marginales, con problemas en los alumnos, a veces abandonados por sus padres...


En cambio, si los padres están encima, y les revisan la boleta, y los cuadernos, el niño da mucho. Algunos de los que salieron de aquí el año pasado, son los primeros en su curso. Recibimos una satis­facción grandísima, ahora cuando hicieron la evaluación de diciembre. Siendo tan pequeños...».


Las normas del Ministerio de Educación marcan que el máximo de horas de clase, en estos grados, sea de cinco. Pero, como la ikastola tiene su comedor, ese tiempo se diluye en un horario mucho más amplio: de nueve de la mañana a tres y media de la tarde, con unos espacios muy largos de recreo. Al euskera se dedican las horas que el Ministerio marca para cualquiera de las demás asignaturas, y «el tiempo que sea necesario para preparación de actos como el Aberr Eguna, los de diciembre, y todos los demás que se organizan aquí, que les sirven de mucha práctica. La profesora no tiene el tiempo estricto medido. Además, cuenta con oportunidades fuera del horario de clase les llama dentro de un recreo, y hacen diálogos...».


La hija mayor de Koldo Garmendia, el pintor —y esposa de_ pelotari Bilbao— es una de las dos «ándetenos» que se ocupan de los más chiquitines. Nos explicaba que, junto con otra compañera, atienden las dos secciones de «kinder». Y añadía:


«A los pequeños les hablamos casi todo en euskera, y lo apren­den, claro que lo aprenden. De un día para otro, no, pero poco a poce lo captan, se les enseñan canciones... Ahora, tanto como hablarlo y-escribirlo... depende de lo que hagan en casa, si sus padres hablan o no euskera».


Cada mañana, a las nueve en punto, dos niños toman en sus manos las banderas de Venezuela y de Euzkadi, en lo alto de las esca­leras de entrada al edificio de Euzko Etxea. Los demás, formados abajo con sus profesoras, cantan el «Gloria al bravo pueblo» y el «Eusko abendaren». Inmediatamente después, en fila, se dirigen muy formales al segundo piso, para iniciar las clases.



El Centro contaba con muchas actividades, pero las aspiraciones de esta comunidad no se limitaban a ver lo que se ha hecho, sino que, por el contrario, en lo que se puede hacer. Siempre han existido las personas interesadas en dictar clases de eukera, pe­ro queriendo hacer, como al principio se ha dicho, un rincón de nuestra Euzkadí en Caracas, surgió la idea de una Ikastola; sí, una ikastola donde los niños hablen, jue­guen y canten en euskera. Las ideas nacen y por el mismo hecho de nacer tienen una madre, en éste caso la Sta. Arantxa Mugi-ca, quien no se limitó a exponer la idea, sino que luchó hasta verla realidad. El 10 de Octubre de 1965, se dio comienzo a la obra más loable, IKASTOLA EUZKADÍ. Se inició con kinder, con la asistencia de 11 niños euskaldunes, la enseñanza en este comienzo estaba a cargo de la andereño Itziar Bastarretxea. Pero, la aspiración era, no de un kinder, sino de una Ikastola re­glamentada e inscrita en el Ministerio de Educación.


En Enero de 1966, se cumplió otra etapa, la de incorporar preparatorio y ler. Grado, contando con la anexión de la andereño Josebe de Zubizarreta. Y así, a medida que los grados han ido en aumen­to, se ha contado con la incorporación de las andereños Libe Bilbao y Carmentxu de Gainzarain. En el transcurso de 1965 a 1907, se cuenta con Kinder, Preparatorio, 1?, 29 39 y 49 Grado, inscritos en el Mi­nisterio de Educación.


La Ikastola Euzkadi tiene actualmente más de 80 niños, distri­buidos en los diferentes grados. Como se puede observar la Ikastola Euzkadi, fue una idea que llegó a su realización, pero con el empeño de todos los compatriotas que querían que sus hijos nacidos en estas tie­rras, conocieran a la patria de sus padres y aprendieran a amarla igual que ellos, y así mismo que jugaran y hablaran en la milenaria lengua euzkeldun.


Los niños de la Ikastola Euzkadi, frecuen­temente nos brindan actuaciones, en nues­tra lengua, que aunque son ejecutadas por pequeñuelos, tienen la grandeza de sus co­razones. Cada día, en las horas del me­diodía, si alguien pasa por el Centro podrá escuchar las voces de esos niños que en­tonan canciones capaces de endulzar el mo­mento más triste. La idea que surgió un día, ha surtido el efecto esperado, y esta es la mayor recompensa que puede tener la Sta. Arantxa de Mugica, por su idea y por su constancia de hacerla realidad.


11 Serie Internnacional de Jai Alai Fronton Centro Vasco de Caracas Junio de 1976


De nuevo la afición al noble deporte de la pelota vasca, en su moda­lidad de la cesta-punta, se encuentra de plácemes.


La XIII Serie Internacional de Jai Alai, está lista para arrancar.

Las tribunas van a resultar insuficientes para recoger a Jos amantes de este viril juego y, las voces de entusiasmo ante el esfuerzo atlético y el pundonor de los contendientes, van a sonar en interminable eco.


En esta oportunidad, nos visitan seis destacados puntistas que vienen actuando con extraordinario éxito en canchas del Norte, Y en demostra­ción de que éste deporte, importado de la vieja Euzkalerria ha calado muy hondo, alternando con los pelotaris oriundos del país Vasco, interven­drán un cubano y un norteamericano.

En nombre de la Junta Directiva y en el mío propio, quiero dar las más expresivas gracias a todos los que han hecho posible la celebración de esta XIII Serie Internacional de Jai Alai; en la organización y pro­moción, a Jos colaboradores y anunciantes que han patrocinado la edición de la Revista, a todos los que de una u otra manera, han aportado su valioso grano de arena.


A los pelotaris que nos visitan, y de manera muy especial a nuestros valores locales, que en las modalidades de mano y media-pala, fecha tras fecha vienen cultivando nuestro genuino juego de Ja Pelota Vasca.


A este público que todos los años, con su asistencia masiva nos alienta y obliga a seguir presentando eventos de esta categoría, que arran­can oleadas de emoción y entusiasmo.

Y por último, a las autoridades deportivas que siempre han prestado su apoyo y colaboración en la promoción de la Pelota Vasca en Venezuela. A todos, un cordial eskerrikasko y un amplio Zorionak.


Atentamente,

Paúl de Aguirre Larrañaga


COMISIÓN ORGANIZADORA

Jon de Aretxabaleta Coordinador General.

Iñaki tanda Adj. al Coord. General

Segundo Cazalis Director de la Revista

Joseba de Olabartieta

Alejandro de Markaida

Ricardo Romagosa

Eduardo Santamaría

Martín García Alkorta Int. y Juez de Cancha.


GRUPO PELOTA ZALE


Ángel de Bustindul

Juan Antonio Ormaetxea

Josú de Arozana

Julián Ruiz de Sabando Josu Bilbao


PROGRAMA OFICIAL

DE LA XIII SERIE INTERNACIONAL DE JAI ALAI


Día 4 de junio, viernes, a las 8:00 p.m.:

A media pala - NAVARRO - F. ESEBERRI contra IRIBAR II - IBARRA.

Quiniela del Jai Alai.

Partido a cesta-punta - GARCÍA - AYERDI contra KIRBY - SANTANA.

Día 5 de junio, sábado, a las 8:00 p.m.:

A mano - BILBAO I - BILBAO III contra MUGUETA - KORTAZAR.

Quiniela del Jai Alai.

Partido a cesta-punta - MANUEL - ARRIÓLA contra GARCÍA - AYERDI,

Día 6 de junio, domingo, a las 5:30 p.m.:

A mano - IRISAR I - LEKUE contra ELORDI - IKAZURIAGA.

Quiniela del Jai Alai.

Partido a cesta-punta - KIRBY - Santana contra MANUEL - ARRIÓLA.

Día 11 de junio, viernes, a las 8:00 p.m.:

A media pala - ETXABE - A. GURUCEAGA contra ARISTOI - KORTA.

Quiniela del Jai Alai.

Partido a cesta-punta - KIRBY - ARRIÓLA contra MANUEL - SANTANA.

Día 12 de junio, sábado, a las 8:00 p.m.:

Final de media pala - entre las parejas vencedoras de los dos partidos jugados.

Quinielas del Jai Alai.

Partido a cesta-punta - MANUEL - AYERDI contra GARCÍA - ARRIÓLA.

Día 13 de junio, domingo, a las 5:30 p.m.:

Final de mano - entre las parejas vencedoras de los dos partidos jugados.

Quiniela del Jai Alai.

Partido a cesta - punta - GARCÍA - SANTANA contra KIRBY - ALERDI.

Reparto de Trofeos y premios.

Rifa de cestas.


Los Pelotaris de la XIII Serie

Ramón Suarez Ayerdi - A Y E R D I

Nació en Tolosa (Gipuzkoa), el 7 de marzo de 1945.

A los 17 años debutó en el campo profesional, fron­tón de Barcelona (Cataluña), el 6 de marzo de 1962.

Desde entonces ha pertenecido a las plantillas de los frontones de Barcelona, Zaragoza, Tampa Jai Alai, Dania Jai Alai, Daytona Jai Alai.

En las temporadas veraniega juega en Donostia (Euzkadi), regresando para la campaña invernal a los Estados Unidos.

En Tampa jugó una temporada, seis en Daytona y ocho en Dania.


Rene Antonio García -GARCÍA

Nació en La Habana (Cuba), el 7 de enero de 1950.

Vivió con sus familiares en la isla, hasta la edad de once años.

Residenciado en Miami, comenzó sus estudios de Mercaderío y Contabilidad, graduándose a los veinti­trés años.

Sintiendo inclinación por la cesta-punta, desde muy joven practicó y así a los 18 años actuó en el frontón de Dania Jai - Alai Palace, en donde sigue formando parte de la planilla.


Jesús Arrióla Barinagarrementería -ARRIÓLA Nació en Berriatua (Bizkaia), el 2 de abril de 1943.

Comenzó a jugar a los 13 años y a los 16 debutó en el Frontón de Barcelona, donde actuó durante ocho meses.

Después jugó en Marquina y Durango (Bizkaia).

Posteriormente fue contratado para actuar en el fron­tón de México, para actuar por cuatro temporadas, y pasar en la invernal del 1965-1966 al Miami Jai Alai.

En el verano siguiente jugó en Marquina y Durango (Bizkaía), regresando al frontón de Orlando (Flo­rida), para pasar más tarde a México donde se man­tuvo hasta el año 1972.

Desde entonces está jugando en Dania (Florida).


Manuel Tellería Arbaízagoitía -MANUEL Nació en Orduña (Bizkaia), el' 1? de agosto de 1945.

En eí año 1962 debutó en el frontón de Barcelona (Cataluña), pasando más tarde a Palma de Mallorca,

Finalizadas tres temporadas regresó a Guernica.

Seguidamente se trasladó a Italia donde estuvo 1 ano, para retornar a Zaragoza, donde se mantuvo en qui­nielas y partidos por tres temporadas.

Hizo el salto a Daytona (Florida) por una campaña y de ahí a Dania, donde lleva seis temporadas.


Kirby Prater - K I R B Y

Nació en Miami (Florida-EE.UU.), el 9 de junio de 1948.

Empezó a jugar, en prácticas, en canchas pequeñas de Miami, a la edad de diecisiete años.

Más tarde siguió en el frontón de Dania, donde en vista de sus condiciones y calidad de juego fue contratado.

Desde la temporada invernal de 1971 forma parte de la plantilla del Dania Jai Alai Palace.


José A. Arrizabalaga - S A N T A N A

Nació en Ondarroa (Bízkaia), el 14 de abril de 1946 A los 14 años comenzó a jugar en el Colegio.

Contaba dieciocho años, cuando debutó profesio-nalmente en el frontón de Zaragoza, donde permanecio por el tiempo del servicio militar.

Al ser licenciado fue contratado para actuar en en Italia, permaneciendo por tres años.

En las temporadas veraniegas regresaba a casa ju­gando en Durango, Marquina, Gernika y Donostia.

En el año 1970 fue contratado para el frontón de Daytona Jai Alai, y de aquí pasó al Dania Jai Alai Palace, donde viene actuando en los últimos años.



Historial de las Xii Series Internacional De Jai Alai De Caracas

La Serie Internacional de Jai Alai de Caracas se inició en el año 1963.


En tres partidos desarrollados durante los días

7, 13 y 14 de abril, compitieron:

EGURBIDE I, ONDARRU, RETOLAZA y ALTUNA.

La asistencia fue sobre los mil seiscientos

aficionados.


Después vinieron en este orden de sucesión: Año de 1964 - Días 18, 19, 25 y 26 de abril.


ARANBURU, ELEJABARRIETA, ESTANCA, CORONO y BERISTAIN.

Cuatro partidos para una asistencia de un mil cuatrocientos espectadores.


Año de 1965 - Días 10, 11, 17 y 18 de abril. GARITAONAINDIA, RETOLAZA, URKIDI,


REKALDE, GOROSTIZA y SOROZABAL. Cuatro partidos y una asistencia de un mil cua­trocientos espectadores.


Año de 1966 - Días 16, 17, 23 y 24 de abril. URKIDI, SOROZABAL, REKALDE, ARRILLAGA y AZPIRI,

Cuatro partidos yjjn mil ciento cincuenta afi­cionados asistentes.


Año de 1967 - Días 15, 16, 19, 22 y 23 de abril. BARRENETXEA,.EGURBIDE IV, AIZPURUA,

LEJARZEGUI y BIKANDI. Cinco partidos con una asistencia de un mil quinientos aficionados.


Año de 1968 - Días 6, 7, 13 y 14 de abril. BEREIKUA, GOITIA, MUXICA, SOLOZABAL (Alex) y OLAZAR.

Cuatro partidos con una asistencia total de un mil ochocientos aficionados.


Año de 1969 - Días 29 y 30 de marzo y 2, 11. 12

y 13 de Abril.

URIZAR, EGURBIDE IV, BARRENETXEA,

OLABERRI y AREITIO.

Seis partidos y unas mil novecientas cincuenta

personas asistentes.


Año de 1970 - Días 28 y 29 de marzo y 1, 4 y 5

de abril.

ANDRADE, ARRIÓLA, URIZAR, ARANBERRI,

IZAGUIRRE y OLABERRI.

Cinco partidos y unas mil ochocientas personas

concurrentes.


Año de 1972 - Días 18, 19, 25 y 26 de marzo y

1 y 2 de abril.

ELU, ALMORZA, AREITIO, EGURBIDE IV e

IZAGUIRRE.

Seis partidos con asistencia de unas dos mil

cuatrocientas personas.


Año de 1973 - Días 24, 25, 30 y 31 de marzo y 1? de abril.

DEL RIO, ELGEA, BARRENETXEA, MUGUERZA y GUERECA.

5 partidos y una concurrencia de un mil ocho­cientas sesenta personas.

Año de 1974 - Días 16, 17, 22, 23 y 24 de marzo.

IÑAKI, ROBERTO, PÁGATE, ATAÑO y

LASARTE.

Cinco partidos con una concurrencia de un mil

quinientas setenta personas.


Año de 1975 - Días 1, 2, 7, 8 y 9 de marzo.

DEL RIO, ROBERTO, SAEZ, ATAÑO y

MUGUERZA.

Cinco partidos y dos mil seiscientas personas

asistentes.


12 Euzko Gaztedi


El 24 de abril de 1948 se fundaba en Caracas, como organización dependiente del Centro Vasco, Euzko Gaztedi (Juventud Vasca), con el lema «Por la conquista de las libertades vascas». Su primera comisión provisional estuvo formada por Maite Leizaola, Begoña San Juan, Josebe Torrontegi, Martín Ugalde, Sabin Zenarruzabeitia, Xabier Leizaola, Amadeo Gorostola, Joseba Emaldi y Karmel Ariño. Entre 1948 y 1979 los presidentes de Euzko Gaztedi han sido Martín Ugalde, Sabin Zenarruzabeitia, Jon Urrezti, Iñaki Elguezabal, Jon Aretxabaleta, Jesús Dolara, Joseba Leizaola, Rosalío Aristoy, Iñaki Aretxabaleta, Joseba Bilbao, Joseba Iturralde, Txomin Bizkarret, Bingen Amézaga, Iñaki Anasagati, Jesús Azpiritxaga, Iñaki Goikoetxea, Xabier Azpiritxaga, Adolfo Urrutia y Ander Amenabar

.

Euzko Gaztedi no es, como hemos señalado, una organización política propiamente dicha, si bien durante treinta años sus actividades tuvieron siempre contenidos abertzales (patrióticos). Desde el primer momento esta organización se mostró especialmente activa: teatro, excursionismo, cursos de todo tipo, enseñanza-aprendizaje de euskera, música y danzas vascas, edición de revistas (Euzko Gaztedi, Aben o La Pulga)...


Por otro lado, en junio de 1956 llegaba a Venezuela Jokin Intza, que durante casi veinte años se había mostrado como uno de los más activos elementos de la Resistencia en el interior, tanto en el campo político como en el sindical. En Caracas va a desarrollar una intensa actividad organizativa.


Consigue reunir a un grupo de quince o veinte jóvenes, a los que compromete con actividades diferenciadas a las de Euzko Gaztedi. A partir de este grupo va a nacer Euzko Gaztedi del Interior-Resistencia Vasca, dependiente ya de la dirección del PNV y cuyas principales actividades estarían destinadas al interior, hasta el punto de que en Euskadi se va a adoptar el nombre EGl. Desde nuestro punto de vista, la realización más importante de EGI-Venezuela fue la revista Gudari, animada por Alberto Elósegui, que entre 1960-1974 se distribuiría clandestinamente en el interior


Euzko Gaztedi, punto de referencia


Sin duda es Euzko Gaztedi (en sus dos vertientes) la organización vasco-venezolana que editó un mayor número de publicaciones, con las temáticas más diversas. A esta organización pertenece, por ejemplo, una de las revistas más populares de la clandestinidad anti-franquista: Gudari.


En 1949 comienza la publicación de Euzko Gaztedi con el lema «Al servicio de la patria y de la juventud». Hasta 1956 aparecen 56 números, y luego saldrá de forma irregular hasta 1976. Sus directores fueron Andoni Arozena, Martín de Ugalde, Joseba Leizaola, Alberto Elósegui e Iñaki Anasagasti. Entre sus colaboradores, Jesús Dolara, Joseba Urruzuno, Txomin Bizkarret, Bingen Amézaga, Koldo Ruiz de Aguirre, Vicente de Amézaga, José Joaquín Azurza, Javier Uzkanga, Joseba Bilbao, Joseba Olabarrieta, Josu Osteriz, Silverio Zabala...

En 1958 aparecía Abefi como boletín de la Comisión de Organización y Formación Patriótica de Euzko Gaztedi. De contenidos culturales, su director fue Lander Quintana, Publicó 20 números entre 1958 y 1962 y contó entre sus colaboradores a Nik Quintana, Xabier Uzkanga, Arantza Basáñez, V. Korostola, Miren Berecfbar, Pello Irujo, Martín Ugalde, Jesús Dolara...


EGI-lnforma sale en 1967 editado por la Resistencia Vasca. Sus redactores son Alberto Elósegui, Iñaki Aretxabaleta e .Iñaki Anasagasti.


Entre 1969 Y 1970 Euzko Gaztedi edita el mensuario satírico La Pulga, que tiene como lema «El periódico que mantiene intranquilo al Centro Vasco».


Publicó 16 números y fue dirigido por Iñaki Anasagasti. Sus redactores fueron J. I. Zuazo, Zuriñe Zubillaga, Koldo Ruiz de Aguirre, Gotzon Lakatza y Miren y María Esther Solabarrieta.

Mención aparte merece la revista Gudari, que nacía en 1961 con el lema «por una Euzkadi libre en una Europa unida». Estuvo dirigida fundamentalmente al Interior. Su fundador, director y «alma» fue Alberto Elósegui, que ocupó puestos relevantes en diferentes medios de comunicación caraqueños. Elósegui está presente en muchas otras iniciativas en el campo de la comunicación; Euzko Gaztedi, EGI-lnforma, Radio Euzkadi o en la producción de la película Los hijos de Gernika. Cuando Alberto Elósegui se traslada a Europa le sucede Iñaki Anasagasti. Jokin Ynchausti, por su parte, se encargó de los números extraordinarios dedicados al juicio de Burgos, y a Joseba Elósegui a raíz de su acción «a lo bonzo» ante Franco.


Entre 1961 y 1974 se editaron 67 números, y contó entre sus colaboradores y redactores a Luis Ibarra Enciondo, José de Abasólo Mendibil, Mauro Elizondo, Manuel de Irujo, Jesús Insausti, Jesús María de Leizaola, Paul Doutournier, José de Artetxea, Iñaki Azpiazu...


Gudari publicó varios monográficos, libros y folletos como La causa del pueblo vasco (J.F. Landaburu), El Árbol de Guernica (G.L. Steer), 7 meses y 7 días en la España de Franco (1. Azpiazu,), Discursos de Lendakari (J.A. Aguirre) o El PNV en la vida práctica de un cuarto de siglo y La Economía Vasca (I.M. Leizaola), El caserío vasco (Francisco de Abrisketa), Los vascos no son españoles (Pantaleón Ramírez de Olano) o Mugarra begiraria (Francisco Atutxa).

12-1 Acta Inicial De Euzko Gaztedi

"Por la conquista de las libertades vascas"


El día 24 de abril de 1948 se reunió la asamblea de Euzko Gaztedi para nombrar comisión directiva.


La votación fue secreta y por medio de planchas, que­dando elegida la comisión siguiente con carácter provisional hasta la redacción de reglamentos:

HEMBRAS: Leizaola'tar Maite, San Juan'tar Begoña, Torrontegi'tar Josebe.

VARONES: Ugalde'tar Martin Andoni, Zenarruzabeitia'tar Sabin, Leizaola'tar Xabier, Gorostola'tar Amadeo, Emaldi'tar Joseba, Ariño'tar Karmel.


Se acordó también la cuota que debía pagarse, quedando en que sería de 2 Bs. para fas hembras y 4 Bs, para los varones.


La asamblea duró hora y medía, a saber desde las 7 p.m. hasta las 8,30 p.m.

Acta de fundación mixta de Euzko Gaztedi en Caracas a 24 de abril de 1948.

Pongo de "fundación mixta" por haber existido antes un Euzko Gaztedi masculino.


12-2 Presidentes De Euzko Gaztedi De Caracas

(1948-1978)


Martín Ugalde

Sabin Zenarruzabeitia

Xabier Leizaola

Karmel Ariño

Patxi Badiola

Julio Zubizarreta

Jon Urresti

Iñakí Elguezabal

Jon Aretxabaleta

Jesús Dolara

Joseba Leizaola

Rosalio Aristoy

Iñaki Aretxabaleta

Joseba Bilbao

Joseba Iturralde

Txomin Biskarret

Bingen Amezaga

Iñaki Anasagasti

Jesús Azpirítxaga

Iñaki Goikoetxea

Xabier Azpirítxaga

Adolfo Urrutia



13 Distinciones Que Honran Al Centro Vasco De Caracas


José Antonio De Armas Chitty Premio Nacional De Literatura 1961


Vicente De Arnoriaga Primer Premio De Pintura Del Salón D'empaire, Maracaibo


Luis Bilbao Orden De Francisco De Miranda (Segundo Grado)


Ramón Díaz Sánchez Premio 'Novela "Arístides Rojas"


Andima De Ibinagabeitia Académico Correspondiente De La Academia De La Lengua

Vasca


Martín De Ugalde Premios En Concursos De Cuentos En Venezuela Y Reciente­mente El "Sésamo"


Vicente Amezaga Aresti Miembro correspondiente de la Academia de la Lengua

Vasca


"Los vascos en venezuela", número extraordinario en el XX aniversario de la Fundación del Centro Vasco de Caracas


Dirección artística y supervisión gráfica: marcos porcada odriozola Asesoría histórica y literaria: dr. vicente de amezaga Portada: arnoriaga Impreso en Venezuela por cromotip c.a. -A- Número de ejemplares: 2.000 - Junio, 1962












Compilacion, Edicion, y Publicacion

Xabier Iñaki Amezaga Iribarren










Editorial Xamezaga

Catalogo de Obras 1.060

La Memoria de los Vascos en Venezuela

La mas extensa en referencia a la Diaspora Vasca America

www.scribd.com/xamezaga

www.editorialxamezaga.blogspot.com

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